3 razones para no comprar un negocio en marcha

Coaching Financiero Para Emprendedores

3 razones para no comprar un negocio en marcha

Cuando te planteas comprar un negocio en marcha, puede ser por varias razones,

* Quieres trabajar por tu cuenta después de años siendo empleado.

* Otras veces, te lo ofrecen como una buena inversión, ya probada, con poco trabajo por tu parte.

* O también, la familia se plantea apoyar a alguno de sus hijos para que inicie directamente un negocio, que las cosas están fatal para el empleo y es una salida.

Surge la oportunidad, te ofrecen un negocio y no te parece mal. Puede ser un bar, un taller mecánico de coches, o de confección textil.

A lo mejor, el estanco de un familiar, o una tienda de alguna franquicia. O un taxi.

Tal vez sea tu antiguo jefe, o incluso familia o conocidos quien te lo ofrezca, casi siempre como un chollo.

Parece que ya está en marcha y tiene bastantes clientes. El trabajo ya está hecho, se trata sólo de mantenerlos.

En muchos casos tiene empleados y cierto volumen de instalaciones, e incluso maquinarias, y eso te transmite seguridad.

Las explicaciones que dan para venderlo, suelen ser por un traslado, por enfermedad, por jubilación, y en principio no ofrecen sospecha.

¿Qué puede salir mal?

  1. Que te encuentres sorpresas inesperadas.

Salvo que contrates a un profesional de la contabilidad, no sueles tener el suficiente conocimiento para saber si las cuentas que te están presentando son reales, o pueden estar “maquilladas”. Puede parecer que compras directamente una caja registradora en marcha.

Es una versión en negocio de lo que pasaba hace años con los coches de segunda mano y el cuentakilómetros trucado, que te ponían el coche casi a 0, pero sólo sabía verlo un mecánico.

El problema es que como sea eso lo que ocurre, tienes el batacazo asegurado.

 

Pueden surgir dos casos:

a) Que un autónomo por cese de actividad o por jubilación, te traspase su actividad.

Aunque puedas pedirle información fiscal, la declaración de la Renta y los impuestos, la única fiable en estos casos, no siempre están dispuestos a facilitarla.

No puedes comprobar con demasiada seguridad cómo ha ido evolucionando el negocio, tienes que fiarte de lo que te quiera contar, y de los “papeles” que te quiera enseñar.

Si hay mercancía tienes que insistir en que se haga un inventario previo, en muchos casos suele estar muy desactualizado y tiene poco que ver con los registros contables, generándose un déficit ya de entrada.

 

b) Que te vendan una empresa ya constituida y en funcionamiento.

En este caso tienes más información legal obligatoria, puedes hacer comprobaciones en el Registro Mercantil de las cuentas de años anteriores, balances y cuentas de resultados y ver cuál ha sido la evolución.

Aparte de que esté bien llevada la contabilidad, una empresa puede contener otros tipos de sorpresas. Esto es así porque tiene “personalidad jurídica”, vamos, algo así como vida propia y una serie de obligaciones que se mantienen mientras no se liquide.

*Las que más problemas dan son las relacionadas con el personal. En muchas ocasiones, la empresa tiene bastante gente contratada, y se vende tal cual está.

Si después el resultado económico no está a la altura de los costes, y no puedes mantener el empleo, lo normal será que dichos empleados tengan derecho a indemnizaciones bastante cuantiosas, que te tocará satisfacer, incluso aunque tú mismo te quedes sin cobrar.

*Otro de los extremos a comprobar es que esté totalmente al día de todas sus obligaciones legales y fiscales, así como impagos a proveedores, antes de adquirirla, puesto que en el momento en que la compres sus responsabilidades pasan a ser tuyas, sean las que sean las que estén pendientes.

*Igual pasa con préstamos que esté pagando, o con avales que tenga concedidos.

 

  1. Que pierdas clientes por el camino.

Aunque haya ido bien de verdad, el cambio de dueño siempre afecta a cualquier negocio, y una pérdida de clientes es previsible y esperable.

Aún conociendo bien  el tipo de actividad, tienes que asumir que el periodo de adaptación te va a costar tanto o más que si empezaras de cero, tanto en tiempo como en dinero, no va a ser la caja sonando desde el primer día y sin problemas.

Cada gestor tiene su estilo, y tienes que encontrar el tuyo. Además suele ocurrir que el negocio lleve estancado cierto tiempo, ya que el dueño estaba pensando en dejarlo, y eso también se nota.

Hay quien no tiene suficiente colchón más que para comprar el negocio y no le queda nada para este tiempo de ajuste, y es tan necesario como cuando se inicia desde el principio.

Te puedes ver obligado a liquidar de cualquier manera para no seguir endeudándote.

Además, si necesitas licencias y autorizaciones administrativas, tendrás que cambiarlo todo a tu nombre, lo cual implica también tiempo y dinero.

 

  1. Que te metas en deudas para comprarlo.

Malo es que te metas con todo tu dinero en un negocio, sin dejarte un margen para funcionar, pero la situación puede volverse desesperada si se ha pedido un préstamo para comprarlo.

No sólo tiene que funcionar como lo estaba haciendo, sino también hacer frente a una deuda.

Si no es un negocio con un margen alto, bien puede ocurrir que pagues por el dinero prestado más del doble de lo que ganes con él.

El problema, que no te queda ni para vivir, pero el préstamo hay que pagarlo.

En más de un caso, hay que cerrar y encima seguir pagando la deuda hasta su finalización trabajando por cuenta ajena.

 

En resumen, acortar el camino de tener un negocio comprando uno en marcha tiene tres peligros importantes:

1.Falta de conocimiento de la situación real del negocio, así como posibilidades de encontrar problemas ocultos cuando ya es tarde y te toca hacerles frente.

2.Pensar que va a funcionar igual que con el anterior dueño, como si no pasara nada. El cambio de gestión siempre se nota, y siempre hay clientes que se pierden y hay que remontar. Esto se traduce en ingresos menores de lo esperado.

3. Invertir en el negocio con dinero prestado en su mayor parte. Si no salen las cuentas a la primera, las posibilidades de tener que cerrar son muchas, y con lastres añadidos.

 

Aunque no sea fácil, iniciar un negocio por uno mismo tiene como grandes ventajas que no vas a encontrar más sorpresas que las derivadas de la propia actividad hasta que la domines.

Además ya te has hecho a la idea de que arrancar lleva su tiempo y has hecho tus cuentas contemplando esta realidad, y es menos probable que te endeudes, ya que sabes seguro que no lo podrías pagar hasta más adelante.

Como dice el gran Warren Buffet, “No importa el talento o los esfuerzos, hay cosas que llevan tiempo. No puedes producir un bebé en un mes dejando embarazadas a 9 mujeres”. El principal peligro que tienen los atajos es parecer seguros, aunque no lo sean.

Y tú ¿qué opinas? ¿conoces algún caso parecido? Puedes dejar aquí abajo tu comentario y si te gustó comparte, muchas gracias.

Imagen: Vía Shutterstock.

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

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