Los fondos de inversión son los instrumentos más sencillos para poner al alcance del inversor particular toda clase de activos financieros con un coste asequible

Facilitan poder elegir, tanto la moneda en la que invierte, como el espacio geográfico, como activos de mayor riesgo como acciones, o de menor como renta fija.

 

COMO FUNCIONA UN FONDO DE INVERSION

 

Como su nombre indica, es un fondo, o sea una cantidad de dinero que se reúne con un fin determinado, ese total se denomina patrimonio. El fin es rentabilizar dicho importe, dejándolo en manos de una SOCIEDAD GESTORA profesional.

 

Las personas que invierten en un fondo se denominan partícipes. Este nombre viene de que lo que compran son participaciones en el fondo que adquieren. Estas participaciones son partes iguales en las que se divide el importe total. Comprar se llama suscribir, y vender reembolsar.

 

La sociedad gestora se hace cargo del dinero aportado y lo invierte de acuerdo con los criterios de inversión del fondo de que se trate.

 

La cartera de un fondo de inversión, es el conjunto de títulos (acciones, letras, bonos, divisas…), o de activos físicos (inmuebles, materias primas, arte …) en su poder.

 

Según su composición el partícipe elegirá según sus necesidades (plazos más o menos largos) y preferencias (mayor o menor inclinación al riesgo) de inversión.

 

Esta sociedad cobra por sus servicios al fondo comisiones de gestión y de administración.

 

 

El importe total del fondo de inversión puede bajar o subir por dos razones:

 

La primera y más importante: Variación del valor de mercado de los activos de su cartera. Es la que determina si el fondo gana o pierde.

 

Por ejemplo, dividimos 1.000.000 de euros, como fondo total, en participaciones de 100 euros y tendremos 10.000 participaciones.

 

Esto suele ocurrir cuando se vende un fondo por primera vez, cuando ya está en el mercado, lo que compras es un número de participaciones, que no tiene por qué coincidir con el nominal inicial. El precio de cada participación en una fecha determinada se llama VALOR LIQUIDATIVO.

 

Imagina que ese 1.000.000 de euros se ha invertido por ejemplo, en acciones, y tú has adquirido 10.000 euros, o sea 100 participaciones a su inicio.

 

A la evolución del fondo te puedes encontrar, seis meses después:

 

Que el fondo gana dinero, en vez de 1.000.000, hay 1.010.000, tú sigues teniendo las mismas participaciones, o sea 100, pero su Valor Liquidativo a esta fecha es:

de 1.010.000/10.000 = 101, este sería el valor bruto, hay que descontar las comisiones de gestión y depósito que dependerá del fondo.

Como sigues teniendo 100 participaciones, su valor ahora será 100 x 101 = 10.100 euros (antes de comisiones).

 

Y si hubiera perdido:

 

En vez de 1.000.000, nos encontramos con 880.000, el nuevo valor liquidativo sería de 880.000/10.000 = 88 euros. Tus 100 participaciones valdrían ahora 100 x 88 = 8.800 euros (también antes de comisiones).

 

Por supuesto, esto solamente en caso de que decidas hacerlas líquidas, si las mantienes podrán subir o bajar de nuevo.

 

Los fondos de inversión sólo tributan al reembolso, es una de sus características fiscales más atractivas, mientras que un depósito paga impuestos cada vez que da intereses.

 

Otra característica especial es que puedes cambiar de fondo sin necesidad de reembolsar, o sea vender y comprar, lo que también pospone su tributación, al menos mientras no lo vendas. Puedes cambiar de un fondo de más riesgo a otro de menos sin desinvertir, y al revés.

 

Para gestionar la liquidez en un fondo, todos los días se hace un cálculo estimado del Valor Liquidativo de la Participación (VLP), como si se vendieran los activos que lo componen a dicha fecha. Así existe una referencia para suscribir y también para reembolsar, total o parcialmente.

 

 

La segunda razón por la que puede variar el VLP de un fondo es por la entrada o salida de nuevos partícipes. Su impacto en el valor liquidativo variar el valor total del fondo, que será diferente cada día también en función de estos movimientos, siendo de mucha menor importancia al lado de la anterior.

 

EL VALOR LIQUIDATIVO que vemos cuando consultamos un Fondo de Inversión, siempre es NETO de comisiones de todo tipo, es decir, si ganó con sus activos 200 y ha pagado 2 de comisión, pondrá que ha ganado 198.

 

La Sociedad Gestora compra y vende las participaciones (facilita la liquidez). Toda esta información pasa por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

 

También está la figura del Depositario, banco, caja, sociedad de valores o cooperativa de crédito inscrita en la CNMV. Custodia los activos que componen la cartera del fondo y controla a la gestora. También cobra una comisión de depósito a la gestora.

 

 

TIPOS DE FONDOS DE INVERSION

 

Podemos hacer innumerables clasificaciones de fondos de inversión, pero voy a simplificar para su comprensión, teniendo en cuenta tres circunstancias:

 

En primer lugar, el tipo de gestión:

 

(*) Cuanto más activa es la gestión, más importantes son las comisiones correspondientes. Esto que significa, que la gestora está atenta a comprar y vender todo lo que haga falta para conseguir ciertos objetivos de rentabilidad en el fondo. Es propio de la renta variable (acciones).

Es de este tipo de gestión cuando se habla de “gestores estrella”, que marcan la diferencia con su estilo de inversión. Cobran más, pero ganan mucho más para el fondo. Habitualmente se mueven en la órbita de la banca privada.

Sin llegar a estas alturas, en todo lo que sea gestión activa conviene saber cómo está considerado el equipo de la gestora en la que estamos confiando.

 

(*) Otras gestiones más mecanizadas son más económicas, con comisiones inferiores, por ejemplo, los fondos que compran las acciones de un índice (como el IBEX, el Dow Jones), que se limitan a comprar y vender para conseguir la misma composición.

 

(*) Igualmente las carteras de renta fija a largo plazo, que compran títulos que pueden estar en depósito entre 3 y 5 años, tampoco demandan una gestión muy activa. Y las de renta fija a corto plazo, se limitan a comprar y vender letras del tesoro y similares a muy corto plazo.

 

 

En segundo lugar, las restricciones al reembolso, o sea su liquidez:

 

(*) Precisamente, porque para retirar fondos, hay que vender acciones, normalmente los fondos de renta variable (acciones), tienen un periodo de 30 días de penalización por reembolso, que puede llegar al 4% de lo que se retira (el máximo legal es del 5% por este concepto) antes de tiempo.

También existe una posibilidad en los fondos que es la de poner un “stop loss”. Esto significa que si de repente pierde por ejemplo, un 10% de su valor (o lo que te parezca oportuno), se pone automáticamente a la venta sin esperar a que baje más sin que te des cuenta.

Esto es especialmente útil en sectores de mucha volatilidad y en movimientos repentinos de la Bolsa.

 

(*) La penalización antes comentada no suele existir en el caso de los fondos de renta fija y monetarios, aunque dependiendo de la gestora hay que esperar para disponer del dinero en efectivo entre uno y tres días hábiles, pudiéndose alargar hasta una semana.

 

(*) Caso especial son los fondos garantizados, como su nombre indica suelen asegurar el capital, a veces una rentabilidad mínima, y tienen habitualmente plazos de tres y cuatro años.

Por ello un reembolso antes de tiempo tiene una penalización muy alta. Para favorecer su venta, muchos de estos fondos tienen “ventanas de liquidez”, fechas en las que puede hacerse un reembolso sin penalización.

 

 

En tercer lugar, considerar varios tipos de riesgo:

 

Riesgo de crédito. En el caso de la renta fija, en el que estamos prestando dinero a una entidad pública o privada, a cambio de unos intereses, el riesgo que tenemos es que no nos lo devuelva. Esto se suele soslayar insistiendo en la calidad de los emisores (lo de la AAA y esas cosas).

 

Riesgo de tipo de interés. Este es también un riesgo de la renta fija. Si hemos comprado deuda que paga un tipo de interés pongamos del 1%, y posteriormente sube, la nueva deuda paga más por ejemplo un 2% y la vieja produce menos y si la vendemos es con pérdida.

Si fuera al revés el fondo ganaría. Este es el riesgo típico de la renta fija, el que hace que estos fondos también puedan bajar a pesar de lo de “fija”. Afecta más a la deuda con un mayor plazo de duración.

 

Riesgo de divisa. Aplicable siempre que compremos un fondo en una moneda distinta a la nuestra. Además del riesgo habitual de la propia inversión hay que añadir el componente del tipo de cambio entre ambas monedas. Se aplica por igual a renta fija y variable.

 

Riesgo de mercado. Este es el riesgo general de cualquier inversión por el hecho de serlo. La evolución de los mercados, lo que pasa en el mundo en general.

 

Riesgo de concentración geográfica o sectorial. Cuando un fondo invierte en una región determinada, o en un mismo tipo de compañías (por ejemplo energéticas, alimentación, mineras), si acierta el beneficio será mayor, pero también la pérdida. También se aplica a las inversiones en países emergentes.

 

INVERSION POR CLASE DE ACTIVOS, es la clasificación más habitual, los principales son:

 

(*) Fondos Monetarios. Renta fija a corto plazo. Letras del Tesoro.

(*) Fondos Renta fija a largo plazo. Bonos y Obligaciones, del Estado o de otras empresas.

(*) Fondos Renta Variable (acciones), dentro de éstos pueden ser sectoriales (tecnológicas, energéticas), geográficos, compañías pequeñas (Small caps), países emergentes, en dólares… la variedad es muy grande.

(*) Fondos Mixtos, renta variable y acciones, en cualquier proporción, los más conservadores tienen un 25% de acciones y los más arriesgados el 75%.

(*) Fondos Indice, que replican a un índice bursátil, manteniendo la misma composición.

(*) Fondos Garantizados. Como su nombre indica, están asegurados contra la pérdida del capital. El porcentaje es variable, entre el 80 y el 100% depende del producto.

En cuanto a la rentabilidad, a veces tienen una pequeña parte también garantizada, el resto depende de la evolución de los valores.

Normalmente sólo se compran a la emisión, puesto que después tienen una comisión de suscripción (3%) de sobreprecio si se quieren comprar.

Asimismo por su duración, entre tres y cuatro años, también les penalizan por sacar anticipadamente, como comenté antes.

(*) Fondos Inmobiliarios, invierten en propiedades inmobiliarias, se caracterizan por ser prácticamente sin liquidez (hasta dos años sin poder venderlos), debido al tipo de activo en el que están, ya que tendrían que vender inmuebles con lo que ello supone si todos quisieran reembolsar a la vez.

 

Y, por último, Fondos de Gestoras Internacionales como Fidelity, Franklin Templeton, JP Morgan, que invierten en todo el mundo y en todo tipo de compañías, materias primas y monedas.

 

En resumen, los Fondos de Inversión son unos potentes instrumentos que ponen a disposición del ahorrador medio una amplia variedad de activos.

En la mayor parte de los casos, sería imposible poder invertir por su cuenta debido a su coste, por una parte, y a la dificultad de hacerlo por otra.

Hay que tener claro, no obstante, que la posibilidad de tener unas rentabilidades interesantes va también de la mano de unos riesgos que hay que valorar en su justa medida.
De hecho, existe un termómetro de la CNMV para valorar los riesgos del 1 (Muy bajo) al 7 (Muy alto), que  viene en todas las informaciones sobre fondos.

Es también muy conocida la frase “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”, aunque la filosofía de inversión del fondo se mantenga, que aparece en todas las advertencias.

Y es que si un fondo invierte en Bolsa, se moverá como la Bolsa, y ganará y perderá igual que la Bolsa. Lo más importante es tener las ideas claras, y así podrás considerar con acierto las opciones a tu alcance para conseguir tus objetivos financieros.

Y tú, ¿qué experiencias has tenido con los fondos? Déjame tu opinión!