Uno de los asuntos más interesantes que se tratan en el tema del autoconocimiento es la cantidad de puntos ciegos que tenemos a la hora de saber en dónde estamos, en relación a nuestras aspiraciones de futuro.

No sabemos dónde estamos, tenemos una vaga idea de adónde nos dirigimos, y ni sospechamos qué podríamos necesitar para llegar hasta allí. ¿Cómo acotar tanta incertidumbre?

Se impone por tanto realizar una exploración de nuestra realidad, vislumbrando las huellas que nos indican en qué dirección van en realidad nuestras acciones, aunque nuestros deseos parezcan sugerir lo contrario.

Nos pueden ayudar en este viaje herramientas tales como la Rueda de la Vida, en la que del 1 al 10 se puntúa en sus radios cómo te sientes en relación con áreas concretas como: trabajo, dinero, familia, salud, amigos, diversión, hogar y desarrollo personal. También se pueden cambiar los asuntos a valorar en función del interesado. Viendo las valoraciones puedes observar en qué aspectos se ve que la rueda “cojea” y se atascaría al rodar.

También nos ayudan a descubrir la parte oculta del iceberg, tras una reflexión sobre los valores que creemos nos motivan, ver a cuáles en realidad estamos dedicando nuestro tiempo, dinero y atención.

Estas búsquedas pueden realizarse de forma exhaustiva, anotando el tiempo que dedicamos a cada cosa que hacemos, a las personas que amamos,  y en qué nos gastamos el dinero, durante un periodo de al menos quince días. Una vez transcurridos, el estudio de los resultados nos ayudará a ver qué es lo que de verdad consume nuestros recursos y energías.

Es posible que en algunos aspectos estemos de acuerdo con la fotografía, pero en todos aquellos que nos resulten chocantes, podemos tomar decisiones para cambiar lo que no nos ha gustado de lo que vemos.

Y para eliminar aún más de esos puntos ciegos, pregúntale a las personas cuya opinión te importa, familia, amigos, pareja, hijos, qué cosas creen ellos que haces bien. Te sorprenderá ver como no das importancia a tus capacidades en cosas que sí son apreciadas por los demás. Nos cuesta valorar lo que somos capaces de hacer e imaginarnos hasta dónde podemos llegar.