“Todo necio confunde valor y precio”. Antonio Machado.

Cuando hablas de cuánto puedes obtener por un bien que aprecias, entran en juego los malentendidos entre qué es valor, y a qué llamamos precio.

¿Y cuál es su principal diferencia?

El VALOR es la importancia que tiene para ti el objeto de que se trate. Puedes distinguir tres aspectos esenciales:

1.  El valor de uso de un bien es la utilidad que te proporciona, un concepto de cualidad. No es posible comparar entre sí valores de uso (es como comparar peras con manzanas), salvo de forma arbitraria.

2.  El valor de cambio es una cantidad. Cualquier bien intercambiado puede reducirse a la cantidad de trabajo que ha hecho falta para producirlo. Es un valor independiente del anterior.

3. El mercado, como lugar donde se intercambian bienes y servicios, puede existir debido a esta dualidad. Cualquier bien económico además de poseer valor de uso, con su valor de cambio puede ser ser intercambiado por valores de uso diferentes.

 

El PRECIO es lo que los demás están dispuestos a darte por dicho bien.

 

En un principio podrías decir que es lo mismo que el valor de cambio, pero incluye otro factor determinante, que es el principio de la escasez.

No sólo tenemos en cuenta lo que ha costado producirlo, sino su abundancia o escasez relativa (a esto en economía lo llaman “utilidad marginal”).

No es lo mismo ser la última Coca Cola en el desierto, que en un supermercado lleno de bebidas. Es el factor que explica que cuando el mercado se inunda de tomates de forma repentina, sólo se vendan si baja mucho su precio.

 

Pero ¿COMO SE VALORA UNA EMPRESA?

 

En primer lugar hay que saber PARA QUE y PARA QUIEN, porque es lo que determinará qué método se va a utilizar.

 

Para comprar y vender, el que compra necesita el precio máximo a pagar, el que vende, el precio mínimo para vender. Esta situación puede producirse tanto si deseas vender la empresa completa, como si se trata de la salida de alguno de los socios.

Para valorar inversiones. Comparando el valor obtenido con la cotización en la Bolsa de valores. Cuando cotiza por debajo de su valor contable, está infravalorada. Es una buena oportunidad para invertir en ella. Esta es el alma de la filosofía de “value investment”, cuyo principal exponente es Warren Buffett.

Herencias y testamentos. Cuando los negocios entran a dividirse y muchas veces no cotizan precisamente en Bolsa. Hay que decidir si la empresa vale más “muerta” que viva.

Decisiones estratégicas: continuar el negocio, vender, fusionarse, crecer o comprar otras empresas. Imprescindible tener datos confiables para tomar este tipo de decisiones.

 

Y QUE ES LA VALORACIÓN DE UNA EMPRESA

 

Es la aplicación de un método objetivo que consigue un resultado relativo: una aproximación monetaria que normalmente sirve como instrumento de negociación en una transacción.

No es un procedimiento sencillo, y de hecho suele hacerse por asesores en valoraciones de sociedades.

El valor será siempre subjetivo y opinable, solamente una posibilidad, mientras que el precio es una realidad.

Las mayores diferencias entre precio y valor suelen generarse por las relaciones de mercado entre compradores y vendedores.

Es el caso de la burbuja de las empresas de informática en los 90, con precios muy por encima de su valor.

En caso contrario, cuando el precio esta por debajo del valor de las empresa es candidata a las ofertas de compras hostiles por parte de especuladores.

Para realizar su beneficio trocean la empresa y la venden por partes (véase la película de Wall Street).

La valoración de una empresa es una ESTIMACION, una cifra que no puede tomarse como “exacta” o única que dependerá de si acaba de empezar a funcionar, o ya lleva tiempo, del momento de la transacción y del método utilizado.

 

¿CUALES SON LOS METODOS MAS UTILIZADOS?

 

Valor contable. Método basado en la estimación del valor del patrimonio a través del balance de la empresa. Es el valor que figura en nuestro balance del activo menos el pasivo exigible, es decir, el valor de los fondos propios.

El problema que tiene es que los valores recogidos en libros no suelen representar el valor actual del mercado. Tampoco tiene en cuenta la evolución futura de la empresa.

Por su sencillez y facilidad de calcular es un método apropiado para pymes que no tengan mucha complejidad.

 

Valor Sustancial. También basado en los datos contables, corresponde al valor real de los medios de producción, independientemente de la forma en que estén financiados, es decir, estarían constituido por el valor real de todos los bienes y derechos utilizados.

No se están considerando los bienes no operativos ni la estructura financiera de la empresa.

El método representa la inversión que debería efectuarse para construir una empresa en idénticas condiciones. Normalmente se considera el valor sustancial como el valor mínimo de la empresa.

Fórmula: Valor sustancial bruto = Activos operativos totales

Valor sustancial neto = Activos operativos totales – Pasivos

 

Beneficios Descontados

En este método se calcula el valor de una empresa descontando los beneficios que se esperan en el futuro. Básicamente se trata de decidir el valor actual de esos futuros beneficios. Quiere recoger la potencialidad de la empresa.

El valor depende por consiguiente de los beneficios futuros, de cuantos años se estiman y de la tasa de riesgo con la cual se descuenta.

 

Valor medio. Es una combinación de los dos métodos anteriores.

Se supone que el valor sustancial es el valor mínimo de la empresa, es decir lo que se recibiría por los activos si estos se vendieran por separado.

Sin embargo, una empresa tiene más valor en su conjunto que el valor sustancial, ya que el conjunto de activos crea beneficios a futuro. El valor de beneficios descontados se toma como un valor máximo.

Su valor se puede pronosticar sin mayor dificultad para los siguientes 2 o 3 años, sin embargo entre más grande sea el horizonte de tiempo, más inexacto se vuelve y puede acabar siendo irreal.

El valor real o intrínseco de la empresa se cifrará entre estos dos valores.

 

Múltiplos comparables:

La valoración se obtiene comparándola con la competencia. Para ello, se identifican una serie de parámetros (por ejemplo ventas/Ebitda) que se aplican a la empresa a valorar.

No es apto para las pymes, que varían muchísimo en tamaño y dimensión. Además muchas de las cuentas no están auditadas y no son comparables.

Es un método apto para empresas cotizadas en los mercados de valores, de las que se dispone de una información más exhaustiva

 

Valor por descuento de flujos de caja

Intenta determinar los movimientos de tesorería en el futuro (flujos de fondos), para luego descontar su valor a precios actuales, en cristiano, cuánto vale ahora mismo ese dinero que supones que es capaz de movilizar.

Para ello tiene en cuenta el riesgo en el tipo de descuento. Es un método que precisa mucha información para estimar el valor de nuestro negocio dentro de tres, cuatro o diez años. Es aplicable a cualquier empresa.

 

Para un estudio de valoración serio recomiendan utilizar al menos dos de estos modelos.

Al menos uno de los elegidos debería ser el de descuento de flujos de caja, recomendado para empresas de reciente creación (con pocos datos de balance), para las que quieren iniciar un plan de crecimiento, y también para planes de viabilidad.

 

En resumen, cada uno valora un negocio según su situación y perspectivas particulares, y cuando los interlocutores se ponen de acuerdo, ese valor ya concreto es el precio.

El valor obtenido a través de cualquier método de estimación varía desde el valor mínimo (o sustancial) hasta la proyección de resultados de la compañía (valor máximo).

Tanto si eres vendedor, como si vas a invertir en el negocio tendrás que tener en cuenta la fiabilidad del asesor que te calcule el valor de referencia, pues de su acierto dependerá tu ganancia o pérdida en la transacción.

Aquí se ve con claridad el sentido que tiene la recomendación de utilizar al menos dos métodos para establecer un intervalo de valores. Al final no deja de ser parecido a lo de pedir varios presupuestos para poderlos comparar.

Tomar una buena decisión precisa de los mejores datos que puedas conseguir, pues así podrás descubrir “cuánto vale tu empresa”.

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