¿Dónde está tu talento? Cómo ser un fuera de serie

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¿Dónde está tu talento? Cómo ser un fuera de serie

“Porque al que tiene, le será dado y tendrá más, y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado” (Mateo, 25-29)

Uno de los campos más fascinantes y difíciles de investigar es qué distingue del resto a losfuera de serie”, según la frase de Malcolm Gladwell, acuñada en el libro del mismo nombre, cómo han conseguido ser lo que son.

El mérito individual en ciertas destrezas, música, ballet, deporte, científicas, aparentemente aparece ligada a una combinación adecuada de capacidad y rendimiento.

 

El relato “hecho a sí mismo” de la biografía de muchos triunfadores sigue el mismo guión:

. Sus orígenes, por uno u otro motivo son “modestos”.

. Y en virtud únicamente de su empuje y talento

. Consigue ser rico, reconocido, poderoso, premiado, famoso …

 

PERO QUE HAY DE VERDAD EN EL MITO DEL TALENTO?

 

El relato mítico del éxito omite factores absolutamente imprescindibles para explicarlo, de los que subrayaré especialmente tres:

 

1. EL EFECTO MATEO

 

Un estudio de mediados de los años 80 realizado por el psicólogo canadiense Roger Barnsley, sobre los jugadores de hockey de Canadá, y luego extrapolado a otras disciplinas, observó por primera vez el fenómeno de la edad relativa, siendo su punto de partida que:

 

. Cuando se realiza una selección  (quién vale y quién no)

. Se hace una clasificación (se separan unos de otros)

. Y se facilita experiencia (horas de entrenamiento extras) a los más dotados ¿qué ocurre?

 

Que una ventaja inicial pequeña,  mayor capacidad por haber nacido a principios de año (diferencia de edad de 9 ó 10 meses), nivel que alcanzarán más adelante en su desarrollo los nacidos a final de año, con la separación y el entrenamiento especial se acaba convirtiendo en una diferencia tan grande como para que en cualquier equipo profesional, el 40% nacieran entre enero-marzo, el 30% en abril-junio, el 20% julio-septiembre y el 10% entre octubre y diciembre.

Este sesgo es conocido como el “Efecto Mateo”, aludiendo a la cita del principio, bautizada así por el sociólogo Robert Merton.

Los que tienen éxito, son los que tienen más probabilidades de recibir el tipo de oportunidad especial que conduce a profundizar en más éxito, consiguen “ventaja acumulativa”.

Los mejores estudiantes consiguen mejor enseñanza y más atención, y los niños mayores son los que acceden al mejor entrenamiento práctico.

Se ha observado en numerosos estudios no sólo deportivos, sino también de otras disciplinas, como las matemáticas (dentro del mismo año entre 8 el mayor y 6,8 el pequeño). Desaparece cuando no hay selección previa,  ni separación de los interesados.

La diferencia de 8 a 10 meses hacía perder oportunidades de mejora a estudiantes de todos los países. De hecho en la enseñanza superior en Norteamérica los nacidos en la segunda mitad del año tienen una representación estadística el 11,6% menos de lo que les correspondería (estudio de Dhuey y Bedard).

El coste de oportunidad oculto en la fecha de nacimiento determina más allá de lo que parece posible intuitivamente hasta dónde puede llegar una persona.

 

 

2. LAS 10.000 HORAS DE PRÁCTICA PARA ALCANZAR LA EXCELENCIA.

 

El éxito como combinación de talento + preparación alcanza su máxima expresión en el estudio de principios de los 90 del psicólogo K. Anders Ericsson en la elitista Academia de Música de Berlín.

Entrevistaron a los estudiantes de violín y les preguntaron cuántas horas habían practicado en total desde que empezaron a tocar. Todos habían empezado a la misma edad, sobre los 5 años. A los 20 años, los mejores practicaban por encima de las 30 horas semanales.

En quince años, el recuento de horas aproximado  para cada categoría resultó ser el siguiente:

  1. Estrellas: 10.000 horas de práctica (o más).
  2. Buenos (músicos profesionales) : 8.000 horas
  3. Normales (como mucho nivel para profesores de música) 4.000 horas.

Este estudio se repitió con pianistas, y se repitió el mismo patrón. Lo más llamativo es que no encontró músicos “natos” que llegaran a la cima practicando mucho menos que los demás.

Tampoco encontraron ninguno que trabajando más, no consiguiera el nivel buscado.

Sus investigaciones sugieren que una vez que ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue al virtuoso del mediocre es el esfuerzo realizado.

La diferencia la marca el número de horas que se esfuerza en practicar. Los que llegan a ser verdaderamente excelentes trabajan, no más, sino mucho más que los demás.

LA PRACTICA NO ES LO QUE UNO HACE CUANDO ES BUENO. ES LO QUE UNO HACE PARA SER BUENO.

 

Esto nos lleva de nuevo al Efecto Mateo, si necesitas practicar tantas horas, que fácilmente pueden llegar a suponer 8 ó 9 años intensivos, precisas también de las oportunidades que puedas conseguir, en este caso el efecto “edad” que hace parecer mejores a los mayores, y les ofrece oportunidades ocultas.

No sólo eso, sino que facilita mucho las cosas una familia que apoye al interesado y le de aliento emocional y económico para conseguir ese propósito. El trabajo duro solo es una condena si carece de significado.

Incluso en casos de presunta precocidad, como Mozart, para cuando compuso sus mejores obras ya llevaba 10 años componiendo.

Bill Gates iba a una escuela con ordenador (una de las pocas en Estados Unidos) con 17 años, y para cuando despegó llevaba 10 años programando de continuo aprovechando diversas oportunidades. Ambos empezaron muy pronto a acumular sus 10.000 horas.

Un estudio tras otro ha corroborado, que tanto en músicos, jugadores de ajedrez, de baloncesto, escritores de éxito … o de lo que sea este número el 10.000 se repite una y otra vez, no encontrándose un caso de verdadera maestría conseguido en menos tiempo.

 

3. NO SOLO DE CI (COEFICIENTE INTELECTUAL) VIVE EL HOMBRE

 

El psicólogo Lewis Terman dedicó su vida desde 1921 a realizar un estudio pionero “Estudios genéticos del genio”, siguiendo datos de 1.470 personas con un coeficiente intelectual entre 140 y 200 puntos.

 

Siguiendo sus trayectorias vitales en todos los sentidos, académico, de riqueza, salud, se encontró con tres grupos:

  1. 20 % mejor que llamó A.
  2. 60% neutro, con logros equivalentes a otros grupos de inteligencia normal, B.
  3. 20% sin estudios y con problemas diversos , C.

El 20% mejor, además de su inteligencia, contó en su familia con padres con educación superior en su mayoría y una buena situación económica.

El 60%, los del medio, tenían apoyo familiar, pero no tan intensivo.

El 20% del tramo inferior, no consiguieron llevar una vida mejor por el solo hecho de tener un alto coeficiente intelectual, les faltó el apoyo de su comunidad.

Una vez que se alcanza un CI en torno a 120 el sumar puntos adicionales no parece traducirse en ventaja mensurable en la vida real. Cuando los CI ya son altos no existen diferencias apreciables entre 130 y 180.

Esto es igual en el baloncesto, alguien que quiera jugar como profesional al menos ha de medir 1,85, y mejor 1,95. No obstante un jugador que mida 2,05 no es automáticamente mejor que otro 5 cm más bajo.

Un jugador de baloncesto sólo tiene que ser suficientemente alto, y lo mismo vale para la inteligencia, que también tiene su umbral, a pesar de ser una idea contraintuitiva.

 

Además los más exitosos presentaban también buenas puntuaciones en la “inteligencia práctica”, cuyo concepto evolucionado es la Inteligencia Emocional de Daniel Goleman.

 

El poseer una alta inteligencia analítica, puede ir perfectamente separado de tener “sentido común social”, el cual, a diferencia de la primera que viene “de serie”, debe aprenderse, siendo crucial para su desarrollo el entorno en el que se mueve.

El aprendizaje de esas “habilidades sociales”, se reflejó en el fomento por parte de la familia de los hábitos, opiniones y capacidades (cuyo cultivo eleva la autoestima), lo que en la sociedad norteamericana es una forma de educar propia especialmente de clases altas y medias.

Entonces ¿está todo perdido si no somos ricos y ya educados en casa? Pues no, los que han observado en su cultura familiar los valores de autonomía, toma de decisiones complejas y relación entre el esfuerzo y la recompensa conseguida (típicamente propios de los pequeños negocios), también son capaces de conseguir mucho de lo que se propongan.

En resumen, ¿dónde está tu talento?. Es sencillo, pero no simple: si tienes la capacidad suficiente para luchar por lo que quieres, lo que marca la diferencia es el trabajo, mucho trabajo, más trabajo cuanto más lejos quieras llegar.

Y acompañado de toda la ayuda que puedas encontrar por el camino, familia, amigos, mentores, (ya sabes, si quieres llegar lejos, camina acompañado), sin dejar escapar ninguna oportunidad, ya sea de las que se vean … o no.

¿Qué te ha parecido este tema?, si te ha gustado gracias por compartirlo.

2017-10-19T23:00:46+00:00 Etiquetas: , , , |

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

Un comentario

  1. […] aquí está la primera sorpresa, aprender ya no es como antes, ¿por […]

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