El dinero siempre avisa dos veces

Coaching Financiero Para Emprendedores

El dinero siempre avisa dos veces

Para conseguir el éxito emprendiendo, léase hacer lo que te gusta y que ese placer se prolongue en el tiempo, necesitas chequear de manera regular la salud de tu negocio.

El primer aviso de alerta es ver las posibilidades de infarto por falta de efectivo, que pueden controlarse mirando los siguientes síntomas:

(*) Piensa dos veces antes de gastar dinero, el control de costes depende en su mayor parte sólo de ti. No obstante, también pueden subirte los precios, cambiar condiciones de suministro y tener que cambiar de proveedores, cosas que requieren acción por tu parte.

(*) El dinero no es tuyo hasta que no lo tienes en efectivo, no puedes contar con él cuando no lo has recibido aún y menos “gastarlo” por anticipado.

(*) Cuando ya lo tienes, recuerda que hay que apartar lo destinado a los impuestos, siempre es mejor evitar tentaciones, las consecuencias de no pagar son desastrosas (recargos, demandas, mala fama…).

(*) Procura cobrar anticipo por tus servicios de al menos el 30% del mismo. Lo ideal en una pequeña empresa es cobrar como máximo a 30 días. Si es un proyecto de más tiempo, que haga un pago mensual por lo que ya se ha realizado.

Un cliente que dilata demasiado los pagos no es un buen cliente y puede convertirse en un problema. No obstante puede ocurrir que alguna de tus ventas resulte impagada y aunque le persigas resulte finalmente incobrable. Has de estimarlo también en tus previsiones.

(*) Por tu parte procura ser diligente en tus pagos y no retener al máximo el pago de lo que debes, así evitas disponer del dinero para otra cosa más “urgente”, ya que está a mano.

(*) Ponte un sueldo. No puedes trabajar por amor al arte, no vives del aire, estima una cantidad razonable, y luego ponla al día según evolucione el negocio.

(*) Actualiza continuamente el plan financiero. Cuando se va desarrollando y los números pasan a ser reales puedes ver el grado de desviación y ajustar para las siguientes previsiones. No obstante, es de consenso generalizado que lo que piensas vender lo ajustes a la baja al menos un 30% para no ser excesivamente optimista.

(*) Tienes que saber cuánto dinero tienes disponible en el banco, la contabilidad puede ser cosa del gestor, el no saber cómo estás de efectivo te puede costar un severo disgusto.

(*) Es tan sencillo como tener una hoja de cálculo con los ingresos y gastos previstos, con el año en meses y los meses en días e ir cuadrando las estimaciones para no encontrarte con “agujeros”. Te servirá de alerta temprana de cuánto necesitas vender para cubrir los costes previstos, y si no se cobra por el motivo que sea, prever de dónde va a salir el dinero. La ignorancia en este tema te lleva al cierre por infarto del negocio, nadie puede gestionar esto por ti.

El segundo aviso es más difícil de detectar, sobre todo cuando el empresario es novato, es como una tuberculosis que devora al interesado y hasta parece sonrosado y saludable.

Esta enfermedad que puede corroer al negocio hasta hacerlo desaparecer es la falta de control de coste por producto (o servicio). El exceso en los costes globales es mucho más fácil de detectar, por ejemplo una oficina que sobrepasa nuestro presupuesto ves claramente que no la puedes mantener.

El saber cuánto cuesta producir y vender cada unidad de cada uno de nuestros productos nos da la siguiente información:

(*) Es la guía para saber la horquilla de precio en la que se ha de mover el producto. Si vendes por debajo de coste sistemáticamente sin percibirlo puedes ir minando la generación de recursos de la empresa hasta su desaparición.

(*) Es importante diferenciar el coste por productos ya que hay veces que lo más vistoso no sólo no gana sino pierde, y servicios aparentemente más discretos dejan mucho más margen. Conociendo la aportación de cada producto al beneficio de la empresa pueden tomarse decisiones mucho más afinadas en cuanto a lo que conviene ofrecer a los clientes y a qué precios.

(*) También ayuda tener conciencia de la fase en la que se encuentra cada producto, uno recién lanzado puede estar más sobrecargado en coste por ejemplo por publicidad, y según se vaya dilatando su ciclo de vida se irá aminorando y mejorando su aportación al margen.

(*) Otros en cambio, si se venden por debajo de coste, habrá que cambiarlos para que tengan otra estructura, por ejemplo, si un servicio es muy bueno pero el mercado no acepta un precio superior, ajustar el servicio que se puede ofrecer al precio que el mercado está dispuesto a dar, si no cuanto más vendes, más pierdes.

La buena noticia es que viendo dónde está el problema, se manda al paciente al balneario, y con buena comida y aire puro, lo dejamos como nuevo con todas estas intervenciones.

Y por último, es muy importante que cada cual en su empresa y según su actividad, determine un “indicador clave de éxito”, saber cómo va de bien su trabajo. ¿Cuál es la medida de la salud de la empresa? En un negocio que funciona por proyectos, puede ser un número determinado de ellos firmados y en marcha (y otros en espera o “despensa”), para un profesional cierto número de clientes en marcha, o en espera, para un comercio, un importe de ventas mensuales, desglosado por tipo de producto. Siempre ayuda tomar la temperatura para ver cómo va el negocio y qué necesitamos hacer para que mejore y prospere.

¿Qué te parece la idea? ¿Conoces algún caso parecido? Si te gusta el artículo, te doy las gracias por compartirlo.

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

4 Comentarios

  1. […] generados (aunque no se hayan cobrado) y gastos producidos (aunque no se hayan pagado), y otra la TESORERIA, diferencia entre cobros (realmente ya en tu poder) y pagos (que han salido de tu […]

  2. […] las cuentas, escurres los cajones y sales del apuro, otro no te llega para algún pago gordo, y “no sabes qué ha pasado”, tienes la sensación de correr a toda velocidad para no llegar a ningún sitio, siempre […]

  3. […] tienen la misma importancia, ni los mismos motivos. Para que no se repitan  hay que aprender a hacer un diagnóstico. Ya sea  para suavizarlos en lo posible o para eliminarlos dependiendo de sus […]

  4. […] es que no es lo mismo que un apretón de tesorería se deba a un suceso puntual, o un mes se venda menos porque se estropeó una máquina, a que todos […]

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