Para llevar la vida que realmente deseamos una queja general es la de “no tengo tiempo, ni dinero” para vivir como nos gustaría.

Ambas variables se entrecruzan de manera singular. El tiempo simplemente transcurre, ni se gana ni se pierde. No se puede comprar, sólo se puede aprovechar.

Cuando deseas hacer algo de verdad, puede haber muchas cosas que efectivamente lo impidan. Tenemos muchas obligaciones que cumplir a diario, asuntos que no pueden aparcarse así por las buenas.

Como lo importante es participar, vamos a ver varias formas de apartar tantos obstáculos, y empezar a hacer cosas que nos motiven:

1. Identificar nuestra meta. Por ejemplo, queremos hacer ejercicio, pero acabamos la jornada exhaustos de tanta obligación. Nos gustaría hacer un curso o un taller de alguna afición o de un idioma y nunca lo llevamos a cabo.

2. Buscamos qué actividad pueda cumplirla que nos motive y sea divertida, puede ser aerobic, kárate, gym-jazz o bicicleta, por poner varios ejemplos. Estamos con ganas de pintar o de tocar la guitarra o de aprender inglés. Nos enteramos de dónde podemos hacerla, qué horarios tiene y toda la información necesaria. 

3. Revisamos qué parte de nuestras tareas diarias pueden ser desplazadas a otro horario para dar cabida a esta nueva actividad. 

4. Se señalan las horas críticas, simplemente con que “compres tiempo” de 4 horas de tareas domésticas y plancha a la semana se abre un oasis de posibilidades. Eliminas cansancio e introduces alegría y diversión en tu vida (además de salud).

5. El tiempo no se puede comprar, pero sí puedes dedicarte a lo que te gusta y te aporta “delegando”. Esta idea parece extraña, pero funciona, tiempo para aprender, tiempo para disfrutar, tiempo para vivir.

6. Busca en tu presupuesto el importe que necesitas para realizar tu actividad más tu “compra de tiempo”. Puede salir perfectamente de la sustitución de los llamados gastos “vacíos”. Ajustar la compra a lo que se necesita sin necesidad de tirar nada, mirar dónde compramos las coca-colas (en las máquinas cuestan hasta cuatro veces más que en el supermercado), cuánto se gasta en cafés al día, suelen dar margen más que suficiente.

 

AVISO: Gastar el dinero de esta manera es una inversión en uno mismo. Ante la falta de costumbre puede generar un fuerte sentimiento de culpabilidad. No cedas a la tentación de dejarlo, date tiempo, te lo mereces, la vida es algo más que sólo trabajar ¡¡aunque a veces no lo parezca!!

¿Qué opinas? ¿Has hecho algo así alguna vez, y te ha dado resultado? Me gustaría que las compartieras en los comentarios.