Franquicias: 6 ventajas y 4 inconvenientes que no te suelen contar

Coaching Financiero Para Emprendedores

Franquicias: 6 ventajas y 4 inconvenientes que no te suelen contar

Con el fin de mejorar las expectativas y rebajar los riesgos cuando emprendes un nuevo negocio, una opción con mucho potencial es la franquicia, que consiste en “comprar” el saber hacer de una marca, así como el derecho a utilizar su logo y material publicitario, y un “territorio” comercial definido y exclusivo.

Una buena franquicia proporciona al emprendedor que se decide a colaborar con ellos, o “franquiciado”, las siguientes ventajas:

(*) Ser propietario de un negocio con “fórmula de éxito”, y resultados demostrables. Es una forma de reducir el riesgo de puesta en marcha, lanzar marca propia y elaborar el sistema de funcionamiento cuando se tiene poca experiencia.

(*) Acceder a formación y sistemas de negocio (“know-how”, saber hacer) ya comprobados. Contar con asistencia continuada y actualización.

(*) Ser la enseña de una marca reconocida en el mercado, con su marketing y publicidad centralizados, campañas unificadas y simultáneas, con mayor impacto por tratarse de múltiples puntos de venta..

(*) Zona “exclusiva”, tu tienda o centro de servicios tendrá un territorio en el que no puede instalarse otra franquicia de la misma marca. Idealmente tendrán hecho un estudio de la zona con su potencial y expectativas en cuanto a clientes de su producto o servicio.

(*) Economías de escala en cuanto al abastecimiento. El precio de los productos puede estar mucho más afinado al dirigirse a un volumen mayor de clientes (los franquiciados) que si tuvieras que buscar proveedores por tu cuenta.

(*) Estudio continuo del mercado y lanzamiento de nuevos productos, investigación y desarrollo por parte de la marca, que traslada a sus franquiciados

 

Esto en cuanto a las ventajas. Todo esto lleva sus contrapartidas como son:

(*) Pago de derechos de entrada y royalties (cánones por el uso). Pactos de exclusividad, no puedes diversificar tu negocio.

(*) No ser propietario de la marca, ni poderlo ser en un futuro.

(*) Las principales decisiones del negocio las toma el franquiciador. El margen de actuación es limitado. No te puedes desmarcar de las normas y directrices generales aunque no te gusten (líneas de producto, estrategias de mercado).

(*) Vinculación al éxito ó fracaso del franquiciador y de los demás franquiciados.

(*) Limitación para la venta o traspaso del negocio. Condiciones estrictas para resolver y renovar el contrato. Duración estipulada. Penalizaciones importantes en caso de no cumplir las condiciones.

Asuntos que podemos ilustrar con la siguiente historia que les ocurrió a Raúl y Lucía, ambos trabajadores por cuenta ajena. Toda la vida les había picado el gusanillo de los negocios, y por fin, reuniendo unos ahorros, sin abandonar sus trabajos, se decidieron a emprender. Tenían ganas de “tener una tienda” y algunos amigos les habían hablado bien del sistema de franquicia.

Se decidieron por una franquiciadora de productos decorativos para el hogar, tras la negociación, y firma del correspondiente contrato de exclusividad, se ubicaron en una localidad con muchas urbanizaciones recién ocupadas, y mucha gente decorando su vivienda, siendo desde el principio un rotundo éxito. Incluso contrataron una persona para que les ayudara, ya que ellos seguían trabajando.

Emocionados, porque iba todavía mejor de lo que les habían dicho, se animaron a meterse en otra tienda de la misma franquicia, esta vez ubicada en una zona consolidada de la capital, con mucha solera y poco movimiento de gente, pero muy distinguida.

Se les hacía difícil controlar las dos tiendas, que además estaban bastante alejadas geográficamente. Por el contrario que la otra tienda, ésta funcionó mal desde el principio, y según pasaba el tiempo, más perdía, hasta llegar al límite de absorber todo lo que ganaban en la otra. Estaban disgustados porque el segundo punto de venta se lo habían “metido por los ojos” y tenían la impresión de que les habían “colado un gol”.

No solamente eso, sino que tenían mercancía que no se vendía bien en ninguna de las dos tiendas y no se la dejaban devolver, tenían que tener unas cantidades en stock que veían excesivas para las ventas que se hacían y además tenían que pagarlas al contado o a 30 días como máximo aunque no tuvieran buena salida.

Como así no podían seguir, fueron a renegociar con la franquiciadora los acuerdos de su contrato. Como se habían comprometido a cinco años y llevaban uno y medio, se incluían fuertes penalizaciones, no sólo iban a perder lo que ya habían invertido en la imagen de las tiendas, la marca de la franquicia y el mobiliario bajo pedido, sino por la rescisión anticipada del contrato. Lo cierto es que no tenían dinero, pero tampoco podían cerrar las tiendas por las bravas.

Lo que tuvieron que hacer, para poder cubrir su salida del negocio fue hacerle a su casa una segunda hipoteca. Reunieron así fondos suficientes para rescindir los contratos de las tiendas y liquidar las existencias, así como hacer todos los trámites legales correspondientes al cierre de la empresa que habían constituido para tal fin, y resolver la situación de la persona contratada. No tuvieron más problemas porque seguían trabajando por cuenta ajena y el préstamo podían devolverlo.

Cuando un par de años más tarde, se plantearon volver a empezar, ya la experiencia los había “enseñado”, y escogieron otra franquicia, esta vez de productos para el descanso, y negociaron a fondo los temas de compra de mercancía y de obligaciones que les habían sido tan gravosos la vez anterior, porque no habían valorado adecuadamente a qué se estaban comprometiendo.

También se aseguraron de que el plan de marketing que les presentó la franquicia tenía criterios basados en una amplia experiencia, y hablaron con otros franquiciados, alguno que le había ido bien, y también al que le había ido mal.

Empezaron de nuevo con una tienda, y aunque la han ampliado, no se han vuelto a plantear seguir abriendo “sucursales”, prefieren consolidar la que tienen. Uno de ellos trabaja allí todo el tiempo y han colocado también a un familiar, consideran que esta vez han acertado.

Otro tema recurrente en el sistema de franquicias es que se puede hacer con muy poca inversión monetaria. Esto no es del todo cierto, básicamente por dos motivos:

(*) El primero, que si la franquicia tiene una buena implantación, una excelente imagen y facilita los servicios antes comentados, también exige para sus franquiciados una inversión acorde con su condición de primera marca.
No es lo mismo una franquicia que lo único que te aporta es una “zona” donde no se va a abrir otra igual, y que cuelgues el logo de la puerta, que otra de primer nivel, con resultados contrastados y que te ofrece estadísticas de éxito en aperturas y de motivos de cierre en los dos primeros años.

(*) El segundo, los expertos en franquicias recomiendan que de la inversión necesaria, sean fondos propios, tu propio dinero (dependiendo del volumen) entre el 30 y el 50% del total. Cuentan también con que el resto se solicite a los bancos, que, en principio, son menos reticentes a participar en una financiación de este tipo cuando es una franquicia comprobada.

Teóricamente pueden “confiar” más en el retorno de la inversión por sí misma. La realidad es tozuda y nos indica que cuando un negocio no se ha puesto en marcha, tiene que estar muy bien montada la operación y aún así se pedirán ingresos de otras fuentes y avales complementarios.

También comentan que aportes un 20% más para las tensiones de tesorería del comienzo, hasta que el negocio empiece a “tirar”, o sea, que también hace falta un colchón para “resistir” los comienzos, en esto no encontramos diferencias con un negocio propio.

En resumen, el sistema de franquicias es excelente para quien sabiendo que no tiene mucha experiencia, no quiere iniciar un negocio desde cero, sino que prefiere tener un “paraguas” en cuanto a marketing y conocimiento de la actividad, así como acceso a mejores precios de proveedores y a un sistema que ha probado que funciona. A cambio, tienes que cumplir las condiciones de este tipo de acuerdos, que son una especie de “matrimonio” empresarial, y elegir muy bien la marca a la que vas a quedar vinculado, que aquí los arrepentimientos se pagan caros.

También resulta fundamental la credibilidad de la marca en cuanto a los planes de marketing que te presentan, que son previsionales (o sea proyecciones numéricas del futuro), y al análisis financiero del plan de negocio, que sea realista y fundamentado en experiencias previas, porque si no es así, el papel “lo aguanta todo”, pero tú no.

¿Y tú, que opinas? ¿Conoces algún caso parecido? Si te ha gustado el post, compártelo por favor.

Imagen: Vía Shutterstock

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

Un comentario

  1. […] Contreras hijo puso en marcha el restaurante Pura Gula, como franquicia que aún no tenía establecimiento en Madrid, un concepto que ya tenía varias enseñas en marcha . […]

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