Para qué necesitas socios

Cuando estas emprendiendo,  una de las cosas más duras que hay es la soledad, que a veces es una mala consejera y da lugar a que se busque compañía, aunque no siempre sea necesaria ni conveniente.

Entonces antes de plantearte dicha compañía, tienes que ver para qué te sirve un socio, que será con el fin de solucionar ciertas carencias como pueden ser:

(*) No tienes dinero.

Voy a buscar un socio que tenga más dinero que yo y sea capitalista. Para eso puedes utilizar un banco, porque un banco con todos sus problemas , lo único que te pide a cambio de su apoyo es dinero.

Un socio que pone dinero te va a pedir también parte de los beneficios y además que esos beneficios tampoco tarden demasiado tiempo en llegar.

De hecho hay empresas que van bastante bien y les surge la oportunidad de que una empresa más grande del mismo sector les “tira los tejos”.  Entonces dicen “un socio más grande, más capacidad” y se emocionan  y luego resulta que el pez chico siempre acaba devorado por el grande.

No necesariamente el asociarse con alguien más grande va a suponer que vas a continuar más o menos como estabas, en cuando a tu capacidad de decisión o actividad,  o que te mejore considerablemente tu situación.

Si lo que necesitas es únicamente dinero pídeselo a un banco o cualquier otra forma de financiación que no implique que participen en la propiedad.

 

(*) Buscas contactos.

Una de las cosas que angustian mucho es: ” yo quiero montar algo sofisticado y no tengo demasiado conocimiento de las personas que cortan el bacalao”.

Entonces me junto con alguien que sí lo sabe y  lo que me está aportando es la gente que tiene conocimientos en su sector y  lo que se llama comúnmente “abrirme las puertas”.

Pues estamos en las mismas, es más fácil que pidas su colaboración, la remuneres, pero no necesariamente a cambio de una parte de la propiedad de tu negocio.

También puedes colaborar con vendedores expertos y con sociedades de networking de forma que vayas conociendo a más gente, pero volvemos a lo mismo, sin necesidad de que sean socios de tu negocio.

 

(*) Buscas suplir carencias.

Bastante importante y que en muchas ocasiones da lugar a asociarse y luego acabar mal es cuando te asocias con alguien que se supone que te complementa en aquello en lo que tú no eres bueno.

O no es que no seas bueno sino inexperto, no tienes conocimientos, o te sientes demasiado inseguro.  En ese caso también puedes disponer de personas en la que te puedas apoyar y delegar actividades y tareas para los que a lo mejor no te sientes preparado.

Aunque  simplemente puede ser que cuando ya el negocio tiene cierto volumen te desbordan y necesitas colaboración. Hay muchos profesionales a quien contratar los servicios para lo que vayas necesitando y tampoco tienen porqué participar en tu negocio.

 

(*) Un punto de vista diferente.

Te hace falta que alguien te diga cómo está evolucionando tu negocio,  o que cosas podrías hacer para mejorarlo o tener conocimiento experto desde otro punto de vista.

Puede ser una perspectiva legal, o financiera, o también tributaria y para eso también están los profesionales de las finanzas, el coach financiero, los asesores fiscales, pero tampoco necesitas que sean participes de tu negocio.

 

En resumen, es verdad que no es bueno que el hombre esté solo pero también se podría decir eso de juntos pero no revueltos. Salvo excepciones,  cuando se empieza sin tener muy claro adónde va a evolucionar la idea que tienes, el asociarse y menos cuando no se tiene todavía una estructura grande te puede llevar a tomar decisiones que luego pueden ser difíciles de deshacer.
Y es que hay tres claves que tienes en tu negocio que son fundamentales:

    1. La propiedad o sea, que siempre sea tuyo.
    2. Las decisiones. Qué tú tomas todas las decisiones, para bien y para mal. Si te asocias con alguien pensando que así va a ser más fácil decidir no necesariamente es así. Es más, incluso el famoso reparto al 50/50 te puede conducir a una parálisis completa y llevar a situaciones complicadas de solucionar.
    3. Los beneficios. Se piensa en cuando se mete dinero en el negocio, pero no que luego va a producir. Un negocio bien llevado va a tener su beneficio a su debido tiempo, lo que pasa es que está claro que si la persona que te está ayudando es también propietaria, también se va a repartir el beneficio, y eso tienes que tenerlo siempre en cuenta.

Por todos los motivos anteriores, mi opinión en el caso de ser un pequeño empresario,  es que más vale mantener la propiedad en lo posible para ser el dueño de tu destino. Y que otro tipo de recursos que te pueden ser necesarios los puedes conseguir, pero sin comprometer el futuro de tu empresa con terceras personas, que a lo mejor no siempre tienen los mismos objetivos que tú.

Y a ti ¿qué te parece? Puedes contarme tu experiencia en los comentarios y si te gustó comparte.

Imagen: Shutterstock