“La primera regla para evitar una trampa es saber que existe”. Dune.

Cuando te pones a mejorar tus finanzas, puedes encontrar excelentes consejos, siendo los siguientes suscritos por la mayoría de los expertos:

  • Ahorra lo primero, retira entre el 10 y el 20% de tus ingresos antes de empezar a gastar.
  • Apunta minuciosamente tus gastos para saber en qué se te va el dinero.
  • Haz un presupuesto y síguelo.

 

Ahora con los propósitos del año nuevo, mucha gente recomienza los que quedaron del año anterior y les resulta muy frustrante empezar una y otra vez y darse por vencidos sin conseguir progresos significativos.

Unas veces se echa la culpa del bloqueo a la falta de interés o motivación, a una insuficiente educación financiera o a las creencias limitantes sobre el dinero.

Pero en muchas ocasiones lo que pasa es que tenemos diferentes maneras de procesar la información y dependiendo de cómo lo hagamos nos resultará más fácil o difícil hacer según qué cosas.

 

Y ¿QUE MANERAS SON ESAS?

 

1. Si piensas en GRANDE.

 

  • Tienes visión de conjunto, tienes facilidad para planificar, contextualizar, evaluar situaciones y gestionar decisiones.  Enfocas el “para qué”, en este caso la necesidad del ahorro y el control del gasto.
  • Por otro lado puedes caer en el desánimo al ver las tareas demasiado grandes.
  • Tienes dificultades para definir pasos concretos. Eres impaciente hacia los detalles, te ocasionan frustración.
  •  Te resulta fácil hacer un presupuesto en “grandes rasgos” pero no soportas la labor previa de recogida de datos y luego hacer seguimiento de dicho presupuesto.
  • Tu perspectiva temporal te hace ver la necesidad de ahorrar y las consecuencias de no hacerlo, pero ello no te hace más fácil ponerte a la tarea.

 

2.  Si piensas en PEQUEÑO.

 

  • Tienes aptitud para todo lo que requiere precisión. Dispones de paciencia para enfocar los problemas paso a paso hacia su solución.
  • Presentas tendencia al perfeccionismo, así como problemas para tener una visión de conjunto.
  • Te cuesta priorizar y decidir entre distintas tareas, les dedicas igual importancia a cosas muy dispares. Esto puede ocasionarte faltas de entendimiento con otras personas que confunden tu atención al detalle con divagaciones.
  • Te encanta recoger datos y hacer seguimiento. Lo que te mata es hacer el presupuesto.
  • En cambio no entiendes la necesidad de ahorrar para un futuro lejanísimo, ya que vives en el presente y haces lo que hay que hacer ahora, eres un experto en el “cómo” se hacen las cosas.

 

Y CUÁL ES MEJOR

 

En realidad son complementarias, aunque tengas tendencia hacia una de ellas, puedes cambiar de punto de vista y valorar cada situación viendo la relación entre el concepto general y el detalle acorde con el resultado que desees.

Unas veces necesitarás el telescopio, y otras el microscopio.

Sabiendo dónde está la “trampa”, la puedes evitar. Si te resulta muy difícil, puedes buscar ayuda, pero ya sabes concretamente para qué.

Si eres planificador, quien te ayude con los detalles. Si es al revés, quien te ayude a diseñar un plan a tu gusto.

 

A continuación tienes un MINITEST, ¿con cuáles de las frases te identificas más?

 

Eres una persona de “perspectiva general”.

Te iluminan las ideas visionarias.

Prefieres la “visión global”.

Eres de “pincelada general” a la hora de describir ideales y metas.

Te gusta saber cómo encaja con el resto tu “pieza” del rompecabezas.

 

O EN CAMBIO:

Te sientes más cómodo con los detalles.

Te gusta “centrarte” en las cosas.

Prefieres un enfoque “cerrado”.

Prefieres los “informes detallados”.

Te llama más la atención un buen árbol que el bosque.

 

 

OTRA IMPORTANTE CONFUSION, QUE SE PRODUCE TAMBIEN EN LOS NEGOCIOS ES

NO DIFERENCIAR ENTRE HERRAMIENTAS, TACTICAS y ESTRATEGIAS.

 

La estrategia es el plan general, indica que “quiero mejorar mi economía”, ya sea en el grado de “seguridad financiera”, pasando por “comodidad financiera” hasta llegar a “libertad financiera”. Por supuesto, la definición monetaria será diferente para cada persona y su estilo de vida.

 

Las tácticas son los métodos específicos que desarrollan el plan: pasan por “controlar y medir el grado de cumplimiento de mis objetivos de ingresos,  gastos y ahorro”, así como “modificar lo que sea necesario para irlos consiguiendo en función de los resultados que voy obteniendo”.

 

Las herramientas básicas serán: “Ahorrar antes de gastar”, “controlar en qué se me va el dinero”, “hacer un presupuesto”.

 

El problema de empezar por las herramientas es que por buenos que sean los consejos, como no sabes de verdad para qué las utilizas no les encuentras sentido, y será muy difícil seguir haciendo algo que sólo te parece un incordio. Es como empezar la casa por el tejado.

 

 

En resumen, la forma en que procesas la información, si piensas en grande o en pequeño, determina la efectividad para conseguir ciertos hábitos que consideras positivos para tu vida. Sabiendo cuál es tu elección preferida podrás ser flexible y cambiar de enfoque según el tipo de tarea que necesites para conseguir tus objetivos. Aunque tengas cierta predisposición, puedes perfectamente oscilar de un extremo a otro, mientras lo hagas conscientemente. Esto se aplica a todos los campos de acción, no sólo al financiero.

 

Por otra parte, si te dedicas a utilizar herramientas o consejos aislados, por valiosos que sean, si no los integras en tus objetivos personales y adquieren significado para ti, ya sea para satisfacer tus valores, tus objetivos profesionales o tus necesidades familiares, te resultarán una fuente de frustración y te seguirás preguntando por qué otra vez no has conseguido seguir el dichoso presupuesto.

 

¿Cuál es tu opinión de este tema?, si te gustó te agradezco que lo compartas.