Sorpresas para el emprendedor de más de 35 años y no son las que piensas

Coaching Financiero Para Emprendedores

Sorpresas para el emprendedor de más de 35 años y no son las que piensas

“Ganará quien sabe cuándo luchar y cuándo no hacerlo”. Sun Tzu. El arte de la guerra.

 

Cuando de emprender se trata, se habla con mucha intensidad de perseguir sueños, y, por otro lado, por parecer más realistas, o por llevar la contraria, quién sabe, también de la dureza del proceso.

Estoy de acuerdo con que no es fácil, pero lo cierto es que hay una serie de agradables sorpresas que esperan al emprendedor de más de 35 años, algo más “mayorcito”, aparte del mantra “trabajo, esfuerzo, reinvención, etc, etc”.

 

Y ¿qué te puedes encontrar?

 

1. Aprendes de otra manera.

 

El diccionario de la Lengua define aprender como:

  1. Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia.
  2. Fijar algo en la memoria.

De aquí se saca qué es lo que tanto te estorba de aprender.

 

Cuando vas al colegio en el sistema que te haya tocado, hay una sola forma correcta de hacer las cosas, “fijar” en la memoria las materias correspondientes, y en algunas asignaturas con suerte “estudiar” razonando, como pueden ser física y matemáticas.

Si te adaptaste bien al sistema, es lo que entiendes por aprender. Si no fue así, el aprendizaje lo identificas con toneladas de aburrimiento y de cosas que no te interesan. Lo hiciste porque tocaba y menos mal que acabó.

 

Ahora se trata de poner en marcha tu negocio,  y qué pasa, que por mucho que sepas de “lo tuyo”, siempre habrá otro montón de conocimientos que necesitas para arrancar, y lo primero que te entra es un ataque de cursitis, eso de que tengo que aprender esto, aquello y lo de más allá, todo para poder empezar a hacer algo.

 

Y aquí está la primera sorpresa, aprender ya no es como antes, ¿por qué?

 

Porque a lo que vas a dedicarle tu atención ahora es solamente aquello que te va a resultar útil, necesario e interesante, la motivación es drásticamente diferente, ahora aprender es progresar y aplicar.

 

Porque ya no eres una pizarra en blanco, muchas materias tienen áreas comunes, y sin querer vas a encontrar que ya tenías conocimientos de ellas aunque no fueras consciente.

Cualquier contexto en el que te hayas movido, no sólo trabajo, sino amistades, aficiones, lecturas o viajes te han provisto de experiencias de las que has aprendido sin notarlo.

 

Sabes ya de qué manera te es más sencillo aprender, con cursos cortos, o largos, por internet, o presencial, audio, vídeo, con tutor, sin tutor, con muchos ejercicios, con pocos.

Esto hace que selecciones no sólo el qué, sino el cómo con mucha mayor eficacia.

Aprender se facilita cuando conoces las características de tu proceso individual.

 

Tiene tres etapas, adquirir, procesar y utilizar la información. Sólo cuando se realizan las tres etapas se adquiere conocimiento de la misma. Tienes una manera única de realizarlas, tus propias estrategias y preferencias, que configuran tu estilo personal.

 

El resultado es un proceso casi holográfico, en varias dimensiones, la sensación no es “me aprendo esto como los loros”, y luego “igual que entró ha salido” para un examen o circunstancia, sino integrar el aprendizaje como conocimiento, entendiendo éste como algo útil y productivo. Aprender es construir.

 

2. Te gusta lo que haces, pero no cómo lo haces.

 

A veces te pones a averiguar a qué te gustaría dedicarte, y tras dar muchas vueltas acabas en el punto de partida.

No es tu profesión como tal la que te disgusta, sino la manera de ejercerla.

 

(*) Un profesor que ama la enseñanza, tal vez con cambiar de asignatura, de grupo de edad, de institución académica, o de perspectiva pedagógica, vuelva a recuperar la ilusión perdida, puesto que sí es lo que quiere hacer pero no cómo lo estaba haciendo.

 

(*) Un consejero, terapeuta, o profesional de la ayuda, si está “quemado” con una forma de ejercer con la que no está de acuerdo por muchos motivos, puede cambiando de centro, de pacientes, y hasta de rama o tipo de ayuda, recuperar su empuje inicial. En realidad, le encanta ayudar, pero la forma de hacerlo está acabando con él.

 

(*) Un consultor de grandes empresas puede reciclarse en uno de pequeñas, no es el trabajo en sí lo que le desmotiva, es el sistema.

 

(*) Un comercial de vocación puede encontrar de nuevo su camino trabajando por su cuenta, en vez de para otros.

 

Si te cuesta encontrar ese sueño esquivo, repasa qué aspectos te molestan de verdad de lo que has hecho hasta ahora, y es posible que te encuentres en esta situación.

Puedes perfectamente aprovechar toda tu experiencia, pero eso sí a tu manera.

 

3. Vuelves a la juventud, sabiendo “lo que sabes”.

 

Ser joven de nuevo con la experiencia de la madurez.

Cuántas veces hemos oído a nuestros mayores diciendo: “ay, si volviera sabiendo lo que sé ahora”. Pues este don, digno de la Lámpara de Aladino, es el que nos ha sido concedido cuando recomenzamos nuestra vida laboral.

 

(*) Cuando empiezas aprendes a “socializar” en el entorno laboral. A saber quién manda y quién no, aunque parezca lo contrario. A ver por dónde soplan vientos favorables.

Eso te lleva bastante tiempo, mucho más que dominar las destrezas básicas del trabajo en el que comienzas.

 

(*) Volver a empezar, con todo lo que ya sabes, implica disfrutar de todo lo que pasa, porque sabes que el estado de “novato” dura poco, te tomas la cañita a la salida del curso y haces nuevas amistades.

 

(*)  Sabes lo que te cuesta más y dónde poner el acento para mejorar porque es donde te va a ser más útil, apreciar las “picardías” del que sabe más que tú de lo que ahora quieres hacer.

 

(*) Eres capaz de valorar las personas y las situaciones con perspectiva y madurez, sabiendo las batallas que no vale la pena luchar, no en vano la experiencia es un grado.

 

 

En resumen, siempre se está poniendo el acento en todo lo que te falta, y cuando te tiras a la piscina, te encuentras con que el agua está algo más caliente de lo que parecía.

 

Cuando ya se tienen unos cuantos años de recorrido en cualquier actividad, construir sobre ella no tiene nada que ver con empezar de cero, no sólo lo digo desde mi propia experiencia, sino también la de muchos amigos, conocidos y clientes.

 

Los conocimientos que precisas, bien elegidos, en contenido y formas de aprenderlo, son unas excelentes palancas para aumentar tus posibilidades de éxito.

Tienes la experiencia de saber lo que no quieres, y la voluntad de hacer lo que sabes de maneras diferentes.

La adorada juventud tiene unas armas, la madurez tiene otras, no menos potentes.

 

No es cambiar, es crecer.

 

Y tú ¿qué experiencias tienes sobre este tema? puedes dejarme tu opinión aquí.

 

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

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