Cuando pones en marcha un negocio tienes en cuenta muchas variables:

  • A qué te vas a dedicar, productos o servicios, que idealmente cubran una necesidad.
  • A quién se lo vas a dirigir, a los que la tengan.
  • La capacidad de pago y la disposición a gastar en lo que vas a ofrecer.

 

Todo ello configura lo que se ha dado en llamar el NICHO. Y siendo muy importantes todas estas cosas, lo que marcará la diferencia para que sea viable es que también sea rentable.

 

Las tres claves fundamentales para saber si tu negocio tiene posibilidades reales de mantenerse en el tiempo son las siguientes:

 

PRIMERA: Determina cuánto dinero te has gastado, mejor dicho invertido en todas las cosas que son fundamentales para tu negocio.

• Puede ser que sólo necesites un ordenador, impresora y línea de comunicaciones.

• A lo mejor eres un profesional que precisa de un despacho, o una sala de tratamiento, o simplemente donde puedas recibir visitas al público, en ese caso, aunque sea de alquiler precisarás algo de mobiliario e instalaciones para realizar tu actividad

• Si realizas alguna actividad de tipo comercial tienes que incluir la cantidad de dinero que tienes inmovilizada de manera habitual en existencias para poder hacer frente con seguridad y rapidez a los pedidos de los clientes.

• Aunque las existencias se consideran habitualmente activo “circulante”, porque es cierto que circula, si en cualquier momento haces una foto fija de lo que tienes disponible, esa es la cantidad que estás necesitando para que tu negocio esté en marcha.

• También importa que sepas, cuánto de este dinero has puesto tú, como propio, y si has financiado una parte del mismo y a qué coste.

 

SEGUNDA: Calcula el beneficio de tu actividad y esto ¿cómo se hace?

Por una parte calcula todos tus ingresos:

* Por venta de productos
* Por venta de servicios
* Por contratos de mantenimiento o abastecimiento

Por la otra ten en cuenta todos los gastos que hayan sido necesarios para poder producir los anteriores ingresos

Los hay muy evidentes, el alquiler, la luz, el teléfono e internet, material de papelería y publicidad, los gastos de desplazamientos y transporte.

Pero también tienes que dedicar una cantidad mensual para cubrir:
* Los gastos de reposición de un nuevo ordenador,
* Las necesidades formativas que puedes tener durante el año para mantenerte al día
* La pertenencia asociaciones profesionales
* Gastos de representación, para eventos y networking.

 

Y lo que no se tiene en cuenta sobre todo cuando el negocio todavía no creció demasiado, es la absoluta necesidad de contemplar en costes un sueldo para el dueño, en este caso tú.

Para hacer estos cálculos, ten en cuenta al menos un sueldo mileurista, 1000 euros, así como los pagos de autónomos si los hubiera, e IRPF.

Si no lo calculas de esta manera estás sobrevalorando el potencial del negocio puesto que si tú no estuvieras, no conseguirías que nadie trabajara gratis.

 

La diferencia entre ingresos y gastos, nos dará el beneficio del negocio.
Para que sea realmente significativo, es recomendable tomar el periodo de un año para hacer los cálculos.

 

TERCERA CLAVE: Ya tienes tu beneficio calculado, ¿con qué lo comparas? aquí entra el concepto de punto muerto, o umbral de rentabilidad:.

Ingresos totales – Costes totales = 0

 

Por debajo de cero el negocio estará sus comienzos y poco a poco ha de llegar a la zona positiva si esto se prolonga en el tiempo realmente no es sostenible, es una afición cara.

Si es igual a cero, si has hecho el cálculo teniendo en cuenta el sueldo que te corresponde, es un autoempleo sale comido por servido y a poco que pinches con los ingresos puedes tener problemas para mantenerte. Dependiendo de lo que quieras como mínimo tienes que estar en esta zona.

Sólo cuando los ingresos superan a los costes, y esto se produce mes a mes, puedes considerar que el negocio da dinero. Con lo que produce, podrás plantearte reinvertir y mejorarlo si lo consideras necesario.

 

Ya has visto que da dinero, pero ¿es rentable?, aquí tienes un mapa mental para visualizar las tres claves que te ayudará a ver si estás teniendo en cuenta los ingresos y los gastos y cómo están definidos.

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Y ¿qué es la rentabilidad?

 

La relación entre los activos o sea el dinero que has tenido que invertir para poder empezar a realizar la actividad y el dinero que has conseguido producir después de todo este movimiento.

 

Si has necesitado invertir 10.000 y ganas anualmente 1.000, has conseguido una rentabilidad del 10%.

Si es eso lo que ganas, es ahora donde verás si te compensa pedir prestado para seguir invirtiendo, si vas a pagar por ello más de lo que puedes sacarle de beneficio, crecer no va a ser una buena idea.

 

En resumen, para saber si tu negocio es sostenible es necesario que conozcas qué rentabilidad está produciendo. Así podrás decidir si puedes mantenerte con él si es tu intención, si merece la pena invertir con dinero ajeno, o el potencial que puede tener a medio plazo.

 

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