Quieres arreglar de una vez tu economía. Estás dispuesto y motivado, y tropiezas una y otra vez con la misma piedra. No la ves venir, y tu paciencia y tus buenos deseos se agotan.

Lo que te ocurre es que estás intentando llenar la bañera con el tapón quitado. Por mucho que eches no va a quedar nada en ella. Salvo que hagas algo diferente… , ¿qué tal si pruebas a eliminar tus conductas disruptivas hacia el dinero?

Y QUE ES UNA CONDUCTA DISRUPTIVA:

  • La que se REPITE de forma sistemática
  • Ocasiona DAÑO a uno mismo o a los demás, compromete TU FUTURO y el de los tuyos
  • Hay que corregirla, tiende a EMPEORAR con el tiempo.

Es una llamada de atención.

Superarla es un desafío a uno mismo.

 

Y ¿CUALES TE TOCAN EL BOLSILLO? Unas por acción, y otras por omisión:

# Gastártelo todo, todo, todo, que si por casualidad queda algo, gastarlo aunque sea en un capricho (no puede quedar nada en la cuenta, lo que se gana es para gastar).

# Comprar compulsivamente en las rebajas, en los 3 x 2, cualquier oferta que veas, cosas que no necesitas y que en cuanto pasan dos horas tampoco las quieres (esos zapatos fucsias que no combinan con nada …., esa vestimenta deportiva para no ir luego al gimnasio)

# Compro una y otra vez cosas que luego no encuentro cuando necesito y no son baratas (pilas, pegamentos, bombillas).

# Comprar demasiada comida de manera recurrente y acabar tirando la mitad de lo que compras. Unas cosas se pudren y otras se caducan. Tienes mayor el ojo que la barriga.

# Prescindir de las reparaciones “pequeñas”, revisiones de coche, calderas de gas, eso que “hace ruido”, y encontrarte después con una bien grande y carísima, cuando no directamente comprar un aparato nuevo.

# Dejar compras de compromiso como regalos de cumpleaños, para última hora, de forma que siempre te toca comprar cualquier cosa, donde la encuentres y al precio que te la pongan.

# Sacar montones de chucherías de la máquina de vending de la oficina, al precio que te las pidan, un día detrás de otro (atentando además a tu salud).

# Dejar la cuenta en “números rojos” y pagar sistemáticamente sobreprecio en comisiones por no pagar recibos y tarjetas a su tiempo.

# Pedir mini-créditos rápidos al 25% para terminar el mes, por el estilo de tirar de tarjeta de crédito en efectivo con sus correspondientes comisiones.

# Irte de vacaciones a crédito sistemáticamente, no has acabado de pagar las anteriores y ya llegan las nuevas, por mucha oferta que hayas contratado te han salido por el doble.

 

Y ¿COMO LAS LIMITO? Atacándolas en tres pasos:

 

PRIMER PASO: EVALUACION.

# Antecedentes: ¿Desde cuándo lo haces? Tal vez lo aprendiste en casa de tus padres. O no.¿ Se te pegó de algún amigo o pareja?

¿Recuerdas cómo era la vida cuando no lo hacías? ¿Cómo te sientes cuando lo haces? ¿Y después?

# Consecuencias: Tienes ilusiones y metas económicas, tal vez completar tus estudios, hacer un viaje “de verdad” sin endeudarte, adquirir un vehículo sin deber dinero, independizarte de tus padres o comprar una casa.

A lo mejor, desearías iniciar tu propio negocio.

Más adelante, tener una jubilación libre de preocupaciones.

Todo esto está comprometido por esos comportamientos que se repiten una y otra vez y no permiten que tengas dinero suficiente para conseguir las cosas que sí quieres en tu vida.

 

SEGUNDO PASO: PLAN PERSONALIZADO.

# Análisis de la conducta.

(*) Hay comportamientos situacionales, si estás estresado tiendes a comprar sin pensar mucho para relajarte, o premiarte.

(*) Otros que intentan cubrir la falta de previsión, los repuestos que se compran muchas veces porque “es más fácil comprar que encontrar”.

  • Las “meriendas” de la oficina.
  • No se planifica la compra de la semana y luego no se utiliza la comida que se compra y se tiene que tirar.
  • Prescindes del conocimiento del proceso de congelación para conservar los alimentos. No miras las fechas de caducidad.

(*) Gastos previsibles te agobian y los dejas para después, si escondes la cabeza como el avestruz desaparecerán: reparaciones, comisiones por tardar en los pagos, regalos de última hora. Cuando no puedes más pides tiras de tarjeta o pides minicréditos.

(*) Embarcarte en vacaciones demasiado caras que no puedes pagar sin endeudarte. Pagas el sobreprecio de no esperar.

 

Reconocer las situaciones “de peligro” y realizar un plan adaptado al contexto. PONTELO FACIL:

(*) Identificar conductas alternativas para realizar en caso de ansiedad que no sean irse de compras.

Puede ser pasear por el parque, darse un baño relajante. Llamar por teléfono a un buen amigo.

(*) En caso de rebajas, todo lo que valga más de 50 euros, tiempo de espera de tres días, si después lo sigues queriendo y viendo su utilidad lo puedes comprar.

Tal vez ya no te apetezca el 3×2 de crema de tratamiento al módico precio de …. 62 cada una, o sí, pero lo tendrás claro.

Si estamos hablando de cualquier cosa de más de 100 euros la espera será de una semana.

(*) No lleves encima más de lo que puedes necesitar en ese momento. No llevar monedas para el vending.

(*) No salgas con tarjeta de crédito si no es para algo concreto ya pensado con antelación.

(*) Ten la nevera limpia y ordenada, de forma que veas con claridad lo que tienes y lo que no. Lo mismo se aplica para la despensa.

(*) Decide un sitio para lo que “no se encuentra nunca”

 

TERCER PASO: SEGUIMIENTO.

# Implicación de tu entorno: Cuenta con tu familia, pareja y amigos más cercanos para que te apoyen en el proceso, tanto para darte cuenta de lo que haces, como para colaborar para que lo consigas.

# Efectos secundarios: Es sencillo, pero al principio sufrirás y te parecerá antinatural pensar tanto lo que gastas, hasta que veas que oh milagro!!, parece que el dinero dura más en la cuenta. De todas formas se trata de gastar mejor, sacándole verdadero provecho a tu dinero.

Si al ver el saldo de tu cuenta  no soportas el impulso de gastarlo, sácalo a un sobre (sí el de las abuelas) hasta que juntes lo suficiente para tener un COLCHON, con sólo llegar a 1.000 euros ya notarás que no te cuesta tanto pagar las cosas a su tiempo y hacer las reparaciones que necesites antes de que sea demasiado tarde.

# Busca un grupo de apoyo: Acércate a gente que conoces que te gusta cómo lo hace, pregúntales sus secretos y aprende de su ejemplo.

 

En resumen, la conducta disruptiva tiene un propósito, llamar la atención sobre cosas que no van bien en tu vida. Para erradicarla ha de ser sustituida por otra más productiva.

La consecuencia de ignorarla es no conseguir las metas que deseas. Si anteriormente has utilizado otras estrategias y no han funcionado, prueba esta estructura en tres pasos que combina:

  • Tener en cuenta el entorno donde se produce.
  • Ver cuál te funciona mejor y te resulta más “simpática” a tu manera de ser.
  • Darte la ocasión de aprender nuevas habilidades, como son descartar la toma de decisiones impulsivas, empezar a planificar, e identificar las situaciones de “peligro”.

Prémiate los progresos que vayas realizando, pero no yendo de compras claro. Apunta lo que haces bien y celébralo. ENHORABUENA, has comenzado el camino hacia la tranquilidad económica, yendo a conquistar tu dinero.

Y tú, ¿qué opinas? si te gustó el post, te doy las gracias por compartirlo.