Jubilación, divino tesoro. Cinco pasos y un extra especial

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Jubilación, divino tesoro. Cinco pasos y un extra especial

“No hacer nada es también una decisión”.

Pocas cosas hay que den más pereza que pensar en la jubilación cuando uno es todavía joven. Sin embargo, tenemos el privilegio de vivir en uno de los países con mayor longevidad del mundo, y algo hay que hacer cuando “todo el mundo quiere llegar a viejo, pero luego nadie quiere serlo”.

 

¿QUE PENSAMIENTOS TIENES SOBRE LA JUBILACION?

Ya tendré tiempo de pensar cuando llegue, sobre la marcha, anda que no queda (sin preparar).

Creo que tengo bastante dinero para vivir bien en la jubilación (sin hacer números).

Ya me cuidaré entonces, el médico se encargará de mi salud (ya es tarde).

Me retiraré a la casa del pueblo o a la playa y estaré muy bien (luego en tres meses estás harto y no te gusta).

 

Y QUE TE PUEDES ENCONTRAR

(*) Si has centrado tu vida en el trabajo, identificas lo que eres con lo que haces, el cambio de actividad puede producirte un vacío.

(*) Si hasta ahora el trabajo es una cosa y el tiempo libre otra, a partir de ahora tienes que decidir qué hacer con tu vida por tu cuenta, y va todo junto. Si no tienes aficiones y amistades de antes es difícil improvisar.

(*) Si concedes demasiada importancia a la definición estándar de éxito, puedes considerar que tu vida “se ha acabado”. Tienes que elaborar tu nueva definición de éxito, y lo puedes hacer desde ya.

(*) Puedes decidir hacer todo lo que te gusta, y que no has hecho antes por falta de tiempo o de recursos, pero eso será posible sólo si dispones de dos elementos fundamentales:

 

SALUD y DINERO.

 

No hay que esperar al final de la vida para cuidar de la salud, que es inevitable que con el tiempo se deteriore, pero se mantendrá con más facilidad si la cuidas con regularidad.

Lo mismo ocurre con el dinero, de la noche a la mañana no se improvisan los recursos que vas a necesitar y cuanto más joven empieces, menos esfuerzo te costará.

La cantidad de dinero que necesitas es la que te libere de pensar en él (más bien en su falta) todo el tiempo.

 

 

Y COMO PLANIFICO MI JUBILACIÓN, EN CINCO PASOS:

 

1.DETERMINA CUANTO NECESITAS.

 

Ten en cuenta que depende de los años que tengas puedes cambiar de idea sobre tus preferencias, no pasa nada. La finalidad de los recursos puede cambiar, lo importante es que los vayas juntando.

¿Qué ingresos mensuales necesitas para mantener el estilo de vida que deseas al jubilarte?

Aquí tienes que contemplar:

 

(*) Dónde piensas vivir, si tienes vivienda propia o de alquiler, con los costes asociados.

 

(*) Cómo estás de salud, si tienes necesidades especiales o es de prever que las tengas.

 

(*) Qué quieres hacer. Lo que querías hacer y no pudiste, o no desarrollarlo como hubieras querido. Ampliar tus experiencias. Profundizar en aficiones y amistades.

De todas formas no hay que esperar a jubilarse para hacer ciertas cosas, siempre recuerdo a un conocido que después de muchos años, al jubilarse fue a esas clases de pintura que tanta ilusión le hacían.

Al poco tiempo me confesó que lo había dejado “hay que ver lo mal que huele el aguarrás”.

 

(*) Hasta que punto necesitas o quieres estar disponible personal y financieramente para tus hijos o padres.

 

(*) Hay que tener en cuenta que las necesidades suelen ser menores, los hijos ya están independientes, en algunos casos incluso es aconsejable cambiar de casa y vivir en una más pequeña y tener más renta disponible.

También en función de la salud que tengas, has de contemplar las posibles adaptaciones que necesite la vivienda.

 

Actualizar todo ello con el IPC que puedas estimar, cada 20 años más o menos se duplica el precio de todo.

 

2. CUANTO SON TUS INGRESOS PREVISTOS

 

Estamos en un país que va a marchas forzadas hacia el envejecimiento. Cada vez hay más personas mayores con derecho a pensión, pero menos trabajadores para poder contribuir a pagárselas, en 2012, por cada jubilado había 3,7 trabajadores en activo pero para 2032 habrá tan solo 2,1 trabajadores, según datos del INE.

Esto es así porque es un sistema de reparto, si no hay jóvenes que trabajen, no hay ingresos para las pensiones, e inevitablemente el sistema se está deteriorando.

De hecho las últimas reformas que se han hecho han revisado a la baja las perspectivas de cobro. Por mucho que hayas cotizado la pension máxima tiene un tope (ahora en 2.500 euros), y con seguridad irá a menos.

Además han aumentado el número de años de salario que se tiene en cuenta para calcular la pensión, lo que en la práctica, la reduce.

Lo último es que la revisión anual de las pensiones ya no se hará en relación al IPC, sino teniendo en cuenta un factor de sostenibilidad, que valorará la salud de las cuentas de la Seguridad Social: si van mal, las pensiones tendrán un límite de revalorización.

 

Qué pensión esperas.

 

El importe que la Seguridad Social paga a un trabajador cuando se jubila depende de varios factores: cuántos años lleva cotizando, a qué edad se acaba su vida laboral, cuál era su sueldo en los últimos años... además, del nuevo factor de sostenibilidad (una corrección aplicada a la pensión inicial de jubilación según la esperanza de vida de la población).

La regla general para jubilarse es tener cotizados al menos 15 años y, de ellos, como mínimo deben incluirse dos entre los 15 años justo antes de la fecha de jubilación.

La edad ordinaria para jubilarse era hasta 2013 los 65 años, a partir de ahora aumenta progresivamente hasta quedar fijada en 67 (para quienes se jubilen en 2020).

Además, para cobrar la pensión máxima, se necesitan más de 35 años (esta cifra se irá subiendo hasta los 38 años). Si hasta ahora se tenían en cuenta para el cálculo de la pensión los últimos 15 años, han pasado a 17, y se van a ir incrementando hasta 25 años en 2022.

El trabajador puede jubilarse anticipadamente, siempre que le falten como mucho cuatro años para alcanzar la edad ordinaria de jubilación y haya cotizado como mínimo 33 años.

Eso sí, verá cómo se reduce su pensión. Un cotizante que se jubile con cuatro años de antelación sufre una rebaja en su pensión de un 30%, con dos años un 14%.

Visto lo visto, complementar la pensión es un esfuerzo absolutamente necesario.

 

Qué tienes previsto de otros ingresos que tengas:

Bienes inmobiliarios alquilados, negocios en funcionamiento, rentas de inversiones.

 

3. LO QUE NECESITAS – LO QUE PREVES = LA CANTIDAD QUE TIENES QUE PONER

 

La expectativa de vida en España va aumentando y no es descabellado calcular una supervivencia hasta los 85 años.

Si tenemos en cuenta que la edad oficial de jubilación es a los 67, tienes que calcular tus necesidades para al menos aproximadamente 18 años de tu vida.

 

4. AHORRAR PARA DISPONER DE ESA CANTIDAD.

 

El ahorro para la jubilación tiene características muy definidas: es a largo o muy largo plazo, y es necesario conservarlo sin tirar de él para otras necesidades puntuales.

Para conseguirlo es necesario tener un colchón para imprevistos, sino será muy difícil resistir la tentación de tocar los ahorros de la jubilación para salir de apuros.

 

Y ¿COMO INVIERTO?, en líneas generales:

 

(*) Cualquier dinero que no consiga por lo menos la inflación se está depreciando.

(*) Desconfía de ganancias fáciles y rápidas en cualquier instrumento de difícil comprensión.

(*) Utiliza más de una estrategia de ahorro-inversión. Habitualmente se suele recomendar ir evolucionando el tipo de inversión según la edad que tengas, más de 55 años, renta variable (bolsa) el 30%, renta fija 70%.

(*) Necesitas ahorrar para la jubilación, pero no tiene por qué ser en un Plan de pensiones. Este producto tiene varias características poco deseables:

a) Su estructura es idéntica a la de los Fondos de Inversión, son vehículos que agrupan inversores. Aunque acaban de reducirlas por ley, las comisiones son bastante elevadas, comiéndose las rentabilidades, sobre todo en los productos más conservadores.

b) Salvo muy contadas excepciones, las gestoras hacen una gestión muy pasiva de estos productos, que no ganan lo que deberían para el tiempo que están invertidos. En general son poco rentables.

c) No sólo eso, sino que tienen el mismo riesgo que aquellos productos en los que están invertidos, si están en bolsa y pierden, pues han perdido. Si te queda poco para jubilarte no te da tiempo a recuperar la pérdida, por ello se recomienda ir saliendo de bolsa cuando más cerca estés de la edad de rescate.

d) No tiene liquidez, es indisponible salvo por jubilación, incapacidad o fallecimiento. La situación económica de los últimos años ha dado lugar a que se permita rescatar también por paro de larga duración.

e) La fiscalidad aparece como su principal gancho, pero está sujeta a cambios y no puede ser para nada el único argumento para contratarlos. Todo lo favorable que parece cuando se va ingresando dinero, es luego desfavorable cuando se rescata, no te perdonan nada.

 

5. EMPEZAR.

 

Y UN EXTRA ESPECIAL:

 

No hay que ceder nunca los bienes en vida, ni siquiera para evitar impuestos. Si se te ocurre hacerlo te puedes encontrar con:

Que los necesites y te has quedado sin recursos, lo que se da no se quita.

Hijos desagradecidos, que una vez “heredados” te dan la espalda.

Que como no les ha costado ganarlo se metan en negocios y lo pierdan todo.

Que la pareja le ayude a gastarlo, o se divorcie y se quede con ello.

 

Si aún así, sobre todo me refiero a la vivienda, quieres hacerlo, como mínimo incluye una clausula de usufructo incluyendo al cónyuge, para por lo menos conservar su uso mientras viváis.

 

En resumen, la buena jubilación precisa para ser digna de ese nombre de Salud y Dinero. Ambos precisan de cuidados durante toda la vida, no se pueden dejar para el final. La jubilación es ya una etapa de gastar el dinero, no de seguir acumulándolo.

De todas formas, no hay que reservar las ilusiones para cuando seamos viejos, las amistades y las aficiones pueden y deben disfrutarse durante toda la vida.

La verdadera libertad, la de hacer lo que uno quiera sin depender de nadie, a cierta edad la conservas sólo si has invertido tiempo y recursos para prepararla, y cuanto antes empieces menos esfuerzo te costará.

 

Y tú ¿qué piensas de este tema? Déjame tu comentario, me interesa tu opinión.

 

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

4 Comentarios

  1. rubén camino lagunilla 31 diciembre, 2014 en 12:39 - Responder

    excelente artículo.
    No nos han enseñado (educado) a pensar en el futuro. Solo a vivir el presente, por lo que es casi imposible pensar en un futuro con 20-30-40 años,, justo cuando hay que empezar a preparar la jubilación y justo cuando hay menos recursos se tienen para prepararla.
    Cuando llegamos a los 50 empezamos a pensar y el avispado empieza y el que no…pues ya llega tarde, muy tarde.
    Ya no comento nada de los políticos, los que nos dirijen, que son los que deberían provocar que pensaramos en nuestro futuro en la jubilación

  2. Angel Almaraz 31 diciembre, 2014 en 16:32 - Responder

    Hola Mª Angeles!

    Pues esta claro que el que espere cobrar algo de jubilación de la seguridad social dentro de unos años… puede que se lleve una sorpresa, y es que las arcas dan para lo que dan. Lo triste de todo esto es que aun hay mucha gente que mira hacia otro lado pensando que no va con ellos.
    Tengo claro que tengo que implementar un plan de jubilación porque sencillamente no creo que coja ni un duro de las arcas el día que me toque, pero también es cierto que de momento tengo bastante con sobrevivir día a día, espero que la situación cambie más bien pronto que tarde.
    Una entrada que hace reflexionar y no olvidar lo que algunos tenemos algo más cerca.

    Un abrazo

  3. Mª Angeles González 31 diciembre, 2014 en 20:29 - Responder

    Hola Rubén y Ángel, me alegro que os guste el tema, está claro que todos quieren llegar a viejos, pero nadie quiere serlo sobre todo sin recursos!!

  4. […] a llegar a viejo y estar mal de salud o […]

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