3 creencias limitantes sobre el dinero que son una maldición

Coaching Financiero Para Emprendedores

3 creencias limitantes sobre el dinero que son una maldición

El dinero levanta fuertes pasiones. Su función de instrumento de cambio parece neutral, pero todas las creencias que lo rodean hacen que relacionarse con él, poseerlo sin ser poseído, sea bastante difícil.

 

Se convierte en una maldición cuando te impide ser feliz, y lo consigue con las tres siguientes creencias limitantes:

1. El dinero como poder, símbolo de estatus, ser más que los demás.

 

Versión rica: Siempre habrá alguien más poderoso que tú. Una empresa más grande, con más empleados, con más beneficios. Alguien que estará encima en la lista de los más ricos. Alguien que piensa que puede comprar todas las influencias que le hagan falta. SOBERBIA.

 

Siempre habrá alguien que tenga algo más exclusivo, una casa más grande, un coche más caro, más potente o más antiguo, un barco de más metros de eslora.

 

Tal vez una isla propia o un castillo. Siempre algo más. No hay felicidad en lo que tienes, sólo te fijas en lo que tienen los demás.

 

Ni siquiera sirve tener mucho dinero, como hay que gastarlo de la forma más ostentosa posible, hay que generar de continuo grandes cantidades, lo que obliga a estar trabajando, o trampeando frenéticamente para conseguirlo.

 

Sólo te sujeta el ORGULLO de ser más que los demás. Eres solamente lo que tienes, y si eso falla no eres nada.

 

Dos películas muy especiales ilustran este concepto, una de ellas es Ciudadano Kane, Es muy curioso, un hombre que pasa su vida entera comprando objetos que nunca miraba dijo de él Orson Welles.

Y la otra es Wall Street, con Michael Douglas, como protagonista que dice que “la codicia, a falta de una palabra mejor, es algo bueno”.

Un libro muy ilustrativo también es La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe, protagonizado por Sherman McCoy, quien lleva un lujoso estilo de vida al punto de considerarse a sí mismo “amo del Universo” en sus propias palabras.

 

Versión pobre: La ENVIDIA te consume ante lo que tienen los demás. Eres capaz de hacer lo que sea por un posible ascenso, o por unas rebajas de marcas caras.

 

Si tu nivel económico desciende no lo asumes y te endeudas lo que haga falta con tal de seguir gastando. En algunas ocasiones, nunca has tenido ese nivel, y lo que te pierde es la ostentación y el deseo de parecer lo que no eres.

 

Solo te durará lo que te duren las trampas, cuando eso ocurra te quedas vacío.

 

El ansia por figurar la conocen bien las marcas de lujo, que ponen líneas más “baratas”, que llaman “aspiracionales”, para que puedas llevar un logotipo que de otra forma no estaría a tu alcance. Los ricos “de verdad”, nunca irían a unas rebajas , que sólo tienen modelos, por Dios, del año anterior.

 

 

2. El dinero como seguridad llevado al extremo. Tacañería y AVARICIA.

 

Nunca sientes que tienes suficiente, nunca se está lo bastante seguro.

 

Te duele gastar hasta en las cosas necesarias.

 

Te sientas encima de tu tesoro, sufriendo por si alguien lo merma, te roba, o te pide algo de lo que guardas con tanto afán.

 

Da igual que tengas mucho o poco dinero, la tacañería es una actitud mental, no mejora por juntar más dinero, si acaso empeora.

 

Es una perversión del ahorro como seguridad. En vez de dártela te la quita.

 

La forma más retorcida es la que es espléndida para ti mismo y tacaña para todos los demás incluida tu familia. Si alguien puede disfrutar de lo que juntas ese eres solamente tú, los demás no lo merecen, no se lo han ganado.

 

Si tienes negocios, insistes en sacar hasta el último céntimo en cada negociación a tu favor, sin ser capaz nunca de dar nada a cambio, hasta que te encuentres sin interlocutores. No puedes ser “el más listo” indefinidamente.

 

Si no te aprovechas de los demás, si no sacas una ventaja, y además no gastas ni en pipas, eres incapaz de ser feliz.

 

Un célebre personaje literario, Harpagón el protagonista de “El avaro” de Moliére, muestra el lado más mezquino y egoísta que puedes tener, donde lo material supera ampliamente a todo el resto de sus sentimientos.

 

 

3. El dinero como fuente de todos los males. La superioridad moral de la pobreza.

 

No quieres tener nada que ver con el dinero. Tú no te ocupas de esas cosas, te parece de mal gusto.
Por supuesto, no tiene nada que ver con si sabes o no administrarte en otros temas, sencillamente es una decisión para no “mancharte los dedos”. Es más cómodo.

 

Incluso teniendo negocios, tienes alguien de confianza que te hace esas cosas, te da algo de dinero para tus gastos y tú no te ocupas de nada. Más vale que sea de confianza de verdad, porque si no el chasco puede ser de órdago.

 

No es que quieras ser pobre, es que piensas que tener dinero es malo por sí mismo.

 

No te preocupa de dónde sale, ni quién tiene que hacer qué, para que tú tengas lo suficiente. Dios proveerá. Te lo mereces todo solo por existir.

 

Las frases más repetidas son “el dinero no da la felicidad” y “hay que conformarse con lo que uno tiene”.
Esta forma de pensar te desconecta de tu capacidad de ganarte la vida y de conseguir dinero más que de sobras para conseguir tus objetivos personales, familiares y de apoyo a la sociedad que te propongas.

 

Tienes serios problemas para poner precios en tu negocio, te cuesta ganar lo suficiente para salir adelante, para ti el orden normal de las cosas es trabajar mucho y ganar poco.

 

El dinero necesario para que la sociedad progrese, ya sea para ayudar a los demás a no pasar penalidades, para que tengan una ocupación digna, o para mejorar la salud de todos, no es cosa tuya, no tiene nada que ver contigo, pero eso sí, estás bien dispuesto a beneficiarte de lo que te toque.

 

El tener “poco dinero” te hace mirar por encima del hombro a todos esos que son “peores” que tú, por fajarse en la arena de los asuntos económicos. Te pierde el ORGULLO de ser mejor que los demás por no tener dinero, aunque te haga falta, como a todo el mundo.

 

Te inmoviliza, te hace dependiente y es una trampa, solo te puedes sentir satisfecho si eres lo bastante “pobre”, o estás lo bastante alejado de gestionar el “dinero”. Hablar de estos asuntos en familia y con claridad está vetado, es de mal gusto, ya vendrán luego los problemas y el “qué sabía yo de esto”.

 

Así, no se arreglan los asuntos para que la familia no tenga sustos, no se hacen testamentos, no se explican las cuentas, y se hacen enjuagues para que nadie se entere si tienes problemas, es vergonzoso reconocerlo y pedir ayuda.

 

En resumen, cualquiera de estas tres formas de entender el dinero te aleja de ser el dueño de tu vida, el dinero se convierte en un fin, para gastarlo, para atesorarlo o para evitarlo, en vez de un medio por el que conseguir lo que desees y necesites para ti, tu familia y la sociedad.

 

Son maldiciones porque al basarse en creencias muy arraigadas hace falta una importante evolución personal para librarse de sus consecuencias. Las evitarás si:

 

*Disfrutas de lo que tienes, sin sufrir por lo que tengan los demás.

 

*Eres agradecido de todo lo que te da la vida, sea material o no.

 

*Tomas tus decisiones de gasto por lo que a ti te gusta de verdad, no por figurar.

 

*Adecúas tus ingresos y tus gastos para estar satisfecho y no tener problemas.

 

* Guardas lo suficiente para estar tranquilo, y eres capaz de disfrutar y compartir lo que tienes.

 

* Te haces cargo de tu vida económica y prosperas y consigues todo el dinero que necesitas y deseas sin sentirte culpable.

 

*Aprendes lo suficiente para conseguir más rentabilidad con menos esfuerzos en tu negocio y en tu vida.

 

* Administrar mejor tu dinero y te conviertes en una fuente de tranquilidad y seguridad para tu familia.

 

Si estás en manos de alguna de las tres maldiciones del dinero, date la oportunidad de cambiar y podrás disfrutar de sus beneficios sin que se apodere de tu vida.

 

Y tú ¿qué opinas? ¿conoces algún caso parecido? Puedes dejarme tu opinión aquí debajo, y si te gustó, gracias por compartirlo.

 

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

4 Comentarios

  1. Elias 31 julio, 2015 en 15:52 - Responder

    Hola Maria Angeles, Buen artículo gracias por compartirlo y agregar valor.

    Un Abrazo

    • Mª Angeles González 31 julio, 2015 en 20:52 - Responder

      Un saludo Elías, me alegro de que te guste.

  2. Maria Paz López 4 septiembre, 2015 en 08:46 - Responder

    Gran artículo Mari Ángeles!! Gracias por compartirlo!

    • Mª Angeles González 4 septiembre, 2015 en 09:36 - Responder

      Me alegro de que te haya gustado Mª Paz, gracias.

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