Cuidado con lo que deseas, que lo puedes conseguir

Coaching Financiero Para Emprendedores

Cuidado con lo que deseas, que lo puedes conseguir

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abre.” (Mateo, 7, 7-8)

El post de esta semana va de lo que tú quieres. Cualquier logro que merezca la pena tiene un precio. Tienes que chequear ese precio a pagar para ver cuánto lo deseas de verdad. Si te vuelcas en conseguir algo con todas tus fuerzas también tienes que tener en cuenta cómo el conseguirlo se reflejará en todas las facetas de tu vida.

 

Deseas conseguir algo importante para ti, montar tu propio negocio sobre algo que te resulta apasionante, y ¿has pensado en el impacto que tendrá si lo consigues?

 

(*) Probablemente no te relaciones con las mismas personas, la mayoría de tus amistades pensarán que qué mosca te ha picado. ¿Podrás seguir adelante sin tus amigos de siempre?

 

(*) A lo mejor tu familia no lo entiende. A veces, no sólo no lo comprenden, sino que procuran desanimarte activamente. ¿Hasta qué punto querrás enfrentarte a su desaprobación? ¿O a esos, “ya te lo decía yo”?

 

(*) Por bien que te vaya, será normal experimentar cierto grado de soledad, el de quien tiene que tomar decisiones y no puede, ni debe “echar la culpa” a los otros ni a las circunstancias. ¿Serás capaz de hacerte cargo de tu nueva “libertad”? ¿O te resultará una pesada carga?

 

(*) Tendrás que gestionar adecuadamente las finanzas de tu empresa y de tu casa si quieres progreso y prosperidad. Si no sabes, tendrás que aprender lo suficiente para no estar en manos de otros.

¿Eres de los que dicen, yo con saber de “lo mío” tengo bastante? ¿Necesitas saber que a fin de mes tendrás un abono fijo y constante (aunque eso ya no es como antes)?

Si tienes empleados ¿te ves responsable de procurar crecimiento y bienestar para todos? ¿Serás capaz, aunque las cosas no salgan bien, de hacer honor a tus compromisos?

O sea, no dejar en la estacada a nadie, clientes, familia, amigos, socios, empleados, todos aquellos que han confiado en ti, sin tirar por la calle de en medio, cosa de la que algunos hasta se jactan, de haber arruinado muchas veces a los demás, dejándolos presos de compromisos que debían ser propios, y abusando de su buena fe.

 

(*) Por mucho que te guste lo que hagas, y que sepas de lo que vas a hacer, si quieres mantenerte en el camino que has elegido, has de sentir una curiosidad inagotable por aprender todo lo que esté relacionado con tu negocio, evolucionar tus ideas, estar al día “de mañana”.

¿Piensas que “ya sabes todo lo que tienes que saber”? ¿Eres tú el que “podría dar clases”? Hay ejecutivos excelentes por cuenta ajena que al poner una empresa propia tropiezan con asuntos aparentemente nimios porque “ya están de vuelta”, o eso creen.

 

(*) Todo el que empieza un negocio por su cuenta quiere pasar a “mejor vida”. Esto es así si entiendes que no dependes de las decisiones arbitrarias de un empleador, pero no incluye un horario de oficina, ni, por mucho que digan, la famosa semana laboral de cuatro días, hasta que estés muy consolidado, y a veces ni eso.

¿Cuentas con ello? ¿O esperas en breve plazo trabajar seis meses y descansar otros seis?

 

A pesar de todas estas cosas, si sientes que no estás en tu sitio, que la vida debe ser algo más, que no quieres llegar a tu lecho de muerte arrepintiéndote de lo que no has hecho, utiliza esa insatisfacción para progresar.

Por mucho que quieras nada permanece fijo como una fotografía “aquí me quedo”, y si no quieres ser el “camarón que se duerme, la corriente se lo lleva”, tendrás que trabajar para conseguirlo.

 

Si pudieras elegir una sola cosa, hábito, actividad, que haría tu vida más fácil, mejor, que te hiciera avanzar hacia tus objetivos más rápidamente ¿qué sería?

Y, ¿por qué no la haces?

 

POSIBLES RESPUESTAS:

 

No es el momento oportuno: Es cierto, nunca es el momento para que todas las estrellas estén en conjunción y se alineen con tus propósitos. Empieza poco a poco, que no se ganó Zamora en una hora. El asunto que te preocupa es más parecido a una labor de bordado, que será difícil que progrese si no enhebras ni la aguja.

 

No tengo los medios precisos: Como tampoco lo vas a poder hacer todo el mismo día, seguro que para empezar poco a poco, también tienes lo suficiente, y ¿qué es lo suficiente?, ganas de probar, de experimentar, de ver qué funciona y que no, sin prisa pero sin pausa. Investigar cómo lo hacen los demás, y que es lo que te gusta de lo que ves.

 

Lo he intenté otras veces sin conseguirlo, no se por donde tirar, estoy desanimado. Analiza hasta dónde sí llegaste, y dónde te atascaste y qué puedes hacer para desbloquear tu avance.

 

Si alguien me acompañara podría hacerlo: Busca aliados que te animen y te den moral, eso es estupendo, pero ten en cuenta que no vas a tener una “claque” aplaudiéndote cada vez que realices un progreso. A la larga tendrás que desarrollar otro tipo de estrategias.

 

Siempre digo que lo quiero, pero todos los años hago el mismo propósito. A lo mejor ¡No lo quiero! Eso puede ocurrir cuando adoptas los objetivos de los demás, sociedad, familia, amigos, pero realmente no estás implicado porque no son tuyos, los enuncias porque quedan bien.

 

Siempre he trabajado mucho, pero nunca me acompaña la suerte. Si eso es lo que ocurre, tal vez tengas que analizar el propósito de tus esfuerzos. Tal vez necesites cambiar de negocio, conseguir mejor formación, o aliarte con alguien que complete lo que a ti te falta.

Lo que si es seguro es que trabajando conseguirás muchas cosas, tal vez no las inicialmente previstas, pero sí otras que no pueden verse al comienzo del camino. Si la suerte aunque sea poca, te pilla siempre trabajando, difícil será que no tengas verdaderos progresos.

 

En resumen, valoramos en exceso lo que puede conseguirse en un año y se minusvalora hasta dónde se puede llegar en cinco. Al final los esfuerzos constantes y duraderos en el tiempo son los que consiguen logros que al principio no podías ni imaginar. No hay árbol por grueso que sea que aguante en pie con cinco hachazos diarios, todos los días.

Eso sí, has de chequear hasta qué punto estás dispuesto a llegar para conseguir tus deseos, valorar el precio que has de pagar y si te compensa para lo que esperas alcanzar. Si no lo piensas antes de empezar, te puede ocurrir eso de “cuidado con lo que deseas, que lo puedes conseguir”, y lamentarte porque no te satisface como esperabas y no tuviste en cuenta que tenías que elegir por el camino.

¿Y tú, qué opinas? ¿Conoces algún caso parecido? Si te gustó el post, compártelo, gracias.

About the Author:

Hola, soy Mª Angeles González, Economista y Coach Financiero. Tras 30 años de experiencia en el sector, ayudo a emprendedores a que su dinero trabaje a su favor, con un método flexible y eficaz. ¡Avanza! No es cambiar, es crecer.

2 Comentarios

  1. Alejandro Quintana 2 septiembre, 2014 en 20:14 - Responder

    Impresionante post! Me ha gustado mucho y contiene varias perlas que dan mucho en qué pensar. Me he identificado con varios puntos, ya que al emprender es cuando conoces de cerca al saboteador particular que todos llevamos dentro. Hasta que aprendes a convivir con él, se hace complicado y aún así a veces te toma por sorpresa y siempre aprendes algo nuevo de sus ataques traicioneros 🙂 Un gran artículo que merece ser compartido… te sigo de cerca!

    • Mª Angeles González 3 septiembre, 2014 en 09:00 - Responder

      Hola Alejandro, muchas gracias por el comentario, es un granito de arena ante tanta “euforia” de que podemos conseguir todo lo que deseamos, da la impresión de que expresar un pensamiento “no tan positivo” es casi sabotear al de enfrente. Muchas de las decepciones que nos llevamos es que esperas algo “diferente”, cuando todo lo que uno quiere alcanzar tiene su cara y su cruz, y claro, la una va con la otra. Saludos cordiales!!

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